¿QUIEBRA EN LA UMSNH?

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Ver declaraciones en medios de comunicación acerca de una posible quiebra en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo no es algo nuevo, cada fin de año escuchamos al rector en turno pedir auxilio para poder pagar las últimas quincenas de diciembre a sus trabajadores. No obstante, éste es un tema que no hemos analizado a profundidad, por lo que intentaremos dar un breve acercamiento al mismo.
Varias instituciones públicas de educación superior en tiempos recientes han manifestado tener presupuestos insuficientes para poder operar con normalidad, con déficits que crecen año con año y con grandes sospechas de actos de corrupción. Así hemos visto como las declaraciones de posibles bancarrotas son más comunes entre los rectores de las universidades del país.
Los recortes sistemáticos al presupuesto a la educación pública como política neoliberal han afectado gravemente, obligando a las universidades a subsistir a través de recomendaciones que realizan organismos privados, tales como cobro de cuotas, reformar los regímenes de jubilaciones y pensiones, reducir los salarios de sus trabajadores, vender patrimonio universitario, etc. Además, entre las obligaciones adquiridas con las acreditadoras se encuentra el reducir la matrícula universitaria (como sinónimo de calidad educativa), esta medida adquiere suma importancia en el tema, porque es uno de los fundamentos principales para otorgar menos presupuesto.
En este contexto se encuentra la UMSNH, pero con sus peculiaridades. A finales del rectorado de Silvia Figueroa Zamudio (2011) se tenía un déficit de 273 millones 283 mil 727 pesos, sin embargo, durante la gestión del rector Salvador Jara Guerrero (2011-2014) éste ascendió a mil 116 millones 65 mil pesos debido a desórdenes administrativos, como la operación de empresas de subcontratación y pago de plazas no reconocidas.
Ahora con el rector Medardo Serna González, el déficit bajo a 700 millones de pesos porque en este año se aprobó un presupuesto por dos mil 946 millones 764 mil 32 pesos (superó por casi 400 millones al presupuesto del año 2015) a cambio de que se hiciera una “reingeniería administrativa” que entre sus puntos más fuertes está reformar el artículo 29 de la ley orgánica (jubilaciones y pensiones), reglamentar las casas del estudiante y mostrar una transparencia total. Dichas imposiciones violentan la autonomía universitaria, pero gracias a la resistencia universitaria, éstas no se han realizado.
Aún con este panorama financiero en mejores condiciones, en días pasados volvemos a escuchar al rector decir que no hay recursos para pagar las quincenas de diciembre y que nuestra universidad está en posible quiebra. Además, también vemos la molestia de varios diputados del congreso local porque la michoacana no ha realizado las obligaciones contraídas con ellos, inclusive se habla de posibles castigos para el presupuesto del año siguiente como mecanismo para obligar a la UMSNH a ceder todo lo que ellos quieren imponer.
Debemos cerrar filas en la defensa de los derechos conquistados por nuestro pueblo, acabar con los mitos que han generado los medios de comunicación acerca de los “privilegios” de los sindicalizados y moradores de casas del estudiante. Es necesaria una reforma a la ley orgánica, pero una que sea democrática y que resuelva el verdadero problema de raíz, no necesitamos parches que solo abonen a la segregación de la población y a la privatización de la universidad. Es nuestro modelo de universidad (democrático, incluyente, popular) contra el suyo (excluyente, privatizador, mercantil, antidemocrático).

Carlos Mendoza

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