Efecto Trump; a una semana polariza Estados Unidos y modifica la diplomacia internacional

Lucio Chávez

Aunque existe una gran zozobra sobre las consecuencias que traerán las políticas económicas y migratoria implantadas porel virtual presidente de Estados Unidos (E U), Donald Trump, una vez que tome posesión del cargo el 20 de enero del próximo año, a una semana del triunfo del virulento magnate inmobiliario, estas son ya algunos de los efectos ocasionados por los resultados de las elecciones norteamericanas del pasado 8 de noviembre.

Desde que se conocieron los resultados de las elecciones en E U se han reportado cientos de ataques racistas y xenofóbicos contra musulmanes, latino, homosexuales o afroamericanos. De acuerdo con The Southern Poverty Law Center (SPLC), el Centro Legal sobre la Pobreza en el Sur, al menos 300 incidentes raciales o discriminatorios se han denunciado desde el triunfo de Trump. Uno de los casos más emblemáticos ocurrió en la preparatoria de Southern Lehigh High School, en Pensilvania dos días después de las elecciones, cuando estudiantes gritaron a sus compañeros afroamericanos “recolectores de algodón”. De igual forma, los diarios locales de Carolina del Norte documentaron que en la Universidad de Elon, estudiantes blancos escribieron en una pizarra “Bye bye Latinos hasta la vista”.

Por su parte el Ku Klux Klan, organización de ultraderecha que reivindica la supremacía racial blanca, ha reaparecido y se atribuye abiertamente el triunfo de Trump. Inclusive el ambiente de éxtasis segregacionista que ha provocado el triunfo del multimillonario en los grupos racistas, nacionalista y xenófobos ha motivado que se convoque a una “marcha de la victoria” en Carolina del Norte, para el 3 de diciembre. La macha, según el KKK lleva la consigna de mostrar que el “objetivo es devolver América a la nación cristiana blanca”.

Otro de los efectos fue que tras conocerse los resultados de las elecciones, el mismo 8 de noviembre, las acciones de las empresas carcelarias norteamericanas Corrections Corporation of America y el GEO Group incrementaron en 48,1 y 20,8 por ciento. Estas ganancias se deben tanto al apoyo ofrecido por Trump a las cárceles privadas durante su campaña, como a que se espera que con la oficialización del discurso racista y xenófobo se despliegue una política de criminalización de las minorías culturales, lo que traería como resultado un incremento de la población carcelaria y con ello un aumento de los fondos públicos que subsidian el funcionamiento de las prisiones privadas. Además, las empresas que también se han visto beneficiadas con el triunfo de Donald Trump son las dedicadas a la industria petrolera, quienes se habían visto afectadas por el patrocinio y financiamiento de Barack Obama hacia energías alternativas.

Sin embargo, y pese al claro surgimiento de un ambiente de odio racial, algunos sectores de la población norteamericana que rechazan el discurso xenófobo y racista del presidente electo, han salidos a las calles de por lo menos 25 ciudades norteamericanas.  Miami, Filadelfia, Oakland, Los Ángeles, Oregón, Nueva York, Chicago, Portland, Atlanta, Boston, Seattle, San Francisco y Washington DC, han sido las sedes de multitudinarias manifestaciones en las cuales confluye ciudadanos norteamericanos, muslámenes, latinos, asiáticos, afroamericano, homosexuales. De esta forma, con la consigna “Trump no es mi presidente”, este movimiento ha convocado a protestar contra la toma de posesión del presidente electo, acto que se realizará el próximo 20 de enero.

A nivel internacional, uno de los efectos más notorios fue la bienvenida que el presidente ruso Vladimir Putin dio a los resultados de las elecciones norteamericanas. Moscú espera que la política de confrontación pregonada por Hillary Clinton, se disipe con el presidente norteamericano electo, pues Trump en múltiples ocasiones elogio los esfuerzos realizados por el presidente ruso para combatir al ISIS en Siria. Sin embargo, para la Casa Blanca es probable que el enemigo principal solo cambie de nombre, pues las declaraciones antichinas realizadas en la campaña electoral del multimillonario, han enrarecido la diplomacia entre las dos economías más grandes del planeta.  Es quizás por ello que el presidente chino Xi Jinping, ha intentado apagar los fuegos haciendo el llamando al presidente estadounidense electo para que Beijín y Washington cooperen. “Los hechos demuestran que la cooperación es la única opción correcta para China y Estados Unidos”, declaró Xi a Trump, según citas difundidas por China Central Televisión (CCTV) y difundido por el portal Rauters.

Pero no todas las naciones tienen la posibilidad de dialogar con quien será él manda más en Washington.  Otro de los efectos fue que Cuba anuncio la realización de ejercicios militares con el objetivo de preparar las tropas para “enfrentar las diferentes acciones del enemigo”, lo que podría suponer que la Habana espera un retroceso en las relaciones diplomáticas con Norteamérica. Por su parte, Corea del Norte advirtió al presidente electo que “no cambiara su estrategia nuclear”.

El cambio en las relaciones con China, Rusia, Cuba y Corea del Norte, no es el único efecto internacional. El gobierno iraní espera un incremento de la aspereza diplomática entre Washington y Teherán, sobre todos por la clara simpatía que profesa Trump con el discurso islamofobico del sionista Benjamin Netanyahu, Primer Ministro Israelí.

Finalmente, el efecto Trump a causado una depreciación del 13 por ciento de la moneda mexicana respecto al dólar, lo que supone que las importaciones de alimento, materias primas, manufacturas y más, se encarecerán.

Si bien aún Donald Trump no toma posesión como presidente, los efectos de su triunfo en las urnas ya están en marcha.

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