A 65 DÍAS DE TOMA EN LA UMSNH, ¿QUÉ SE LOGRÓ?

Después de estar tomada Ciudad Universitaria de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) por 65 días, siendo ésta una de las tomas más largas de toda la historia de la máxima casa de estudios de nuestro estado, es normal que una vez visto el final aparentemente gris con el que decidieron liberar C.U. (lugares en el departamento de idiomas y cursos remediales) uno se pregunte: después de todo ¿qué se logró?
Se lograron algunas cosas que no son tan visibles, una de ellas fue el poner en el centro del debate público la exclusión educativa y la privatización de las universidades públicas del país. La crítica de fondo en el discurso del MAR –más allá del panfleto- es la elitización de nuestra universidad que ha tomado un camino contrario a lo que sus fines nos dicen que es “servir al pueblo”. Desnudar y demostrar la endeble argumentación creada por autoridades y pseudointelectuales sobre conceptos empresariales como calidad, eficiencia, competencias, etc., no es cosa menor. En este sentido, también visibilizó que no toda la comunidad universitaria está de acuerdo con las políticas educativas que excluyen a miles de jóvenes en edad de estudiar y de ejercer su derecho a la educación, porque fueron varios los sectores que demostraron su apoyo al movimiento y su repudio a las acreditadoras y al CENEVAL.
Otro logro de suma importancia fue la solidaridad de sectores organizados de todo el país, entre quienes se solidarizaron están: por parte de organizaciones sociales de nuestro estado, tales como el Sindicato de Profesores de la Universidad Michoacana (SPUM), el Sindicato Único de Empleados de la Universidad Michoacana (SUEUM), el Frente Cívico Social, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), el Frente Contra la Represión y el Terrorismo de Estado, el Frente Nacional en Lucha por el Socialismo (FNLS), el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), el Frente Michoacano en Defensa de la Seguridad Social, la Organización de Normales Oficiales del Estado de Michoacán (ONOEM), el Frente Estudiantil Indígena y Popular (FEIP), el Consejo Supremo Indígena de Michoacán, entre otras; también de otros estados, como el Frente Estudiantil Educación para Todos de Puebla (FEET), el Movimiento de Aspirantes y Excluidos de la Educación Superior de la ciudad de México (MAES), la Liga Estudiantil Democrática de Puebla (LED), el Colectivo Universitario por la Educación Popular de Puebla (CUEP), la Organización Política del Pueblo y los Trabajadores en Jalisco (OPT), la Asamblea Estudiantil U de G, el Colectivo Reflexión Universitaria (Guadalajara), Estudiantes en Defensa de la Educación Pública (EDUP), Sindicato Independiente Nacional Democrático de Jornaleros Agrícolas (SINDJA), Organización del Pueblo y los Trabajadores (OPT Tijuana), Movimiento Ateo Feminista Internacional, Grupo Gestor “Águilas”, Microcosmos Indígena, Grupo Sociocultural Pípila, entre otras.
Esta solidaridad fue tan amplia porque la exclusión educativa es una problemática que se vive en todo México: según cifras oficiales solo 3 de cada 10 jóvenes en edad de estudiar una licenciatura se encuentran matriculados en alguna institución de educación superior, además, según la Encuesta Nacional de Juventud (ENJ 2010), existen 7.8 millones de jóvenes que no estudian ni trabajan. Las muestras de apoyo son resultado de la visión de estrechar lazos ante un problema que nos afecta a todos.
Por último, quiero decir que a las autoridades universitarias y a los voceros del régimen les conviene hacer ver esta lucha como una derrota contundente para el MAR, no obstante, es una batalla que si bien no se ganó (eso está claro), si se obtuvieron varios triunfos, los cuales abonarán bastante en las siguientes batallas, pues la defensa de la educación pública es de largo aliento y requiere toda nuestra tenacidad y convicción.

Carlos Mendoza

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