Organizaciones sociales y casas del estudiante evitan desalojo por parte de grupos porriles

 Por la mañana del día 22 de septiembre, organizaciones sociales, profesores/as y estudiantes en solidaridad con el Movimiento de Aspirantes y Rechazados (MAR) se reunieron en la puerta principal de Ciudad Universitaria para formar una cadena humana para evitar la confrontación por parte de grupos porriles que se citaron con la intención de desalojar violentamente a quienes exigen su derecho a la educación y que mantienen la toma de instalaciones.

El grupo de porros se mantuvo con distancia, pues su número era mucho menor que quienes mantenían la cadena humana y la estrategia que utilizaron fue hacer un llamado a la paz mediante la liberación de las instalaciones, sin embargo, en cuestión de 20 minutos el número del grupo de choque aumentó, causando mayor revuelo. Las autoridades universitarias llegaron para intentar hacer una mediación pero de nada funcionó pues el grupo porril corrió hacia las puertas que llevan al gastronómico y con lujo de violencia trataron de abrir las puertas, pero integrantes del MAR les instaron a que mantuvieran la tranquilidad y no hicieran uso de la violencia pues eso no solucionaría el conflicto.

El Secretario General generó diálogo con el MAR pero a cambio de que soltaran la universidad, cuestión a la que las y los jóvenes se negaron. Mediante lo cual los porros tomaron acción y corrieron hacia otras puertas, en donde arrojaron objetos como piedras y ramas de árboles a jóvenes que estaban dentro de las instalaciones, quienes resistieron a la agresión manteniéndose al margen, sin embargo, tuvieron que accionar ante la incesante violencia por parte del grupo porril. La policía del Estado intervino con los grupos agresores que se encontraban fuera de C. U. y a la par se intentaba instaurar una mesa de diálogo entre autoridades y el movimiento de aspirantes.

Sólo después de los hechos violentos ocurridos por la mañana entre la comunidad estudiantil es que las autoridades universitarias prestaron la debida atención al conflicto y se aceptó entablar un diálogo con el movimiento, sin carácter resolutivo.

 

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