La Universidad Panamericana, “excluyente, homófoba, misógina y complaciente”  

 

Para el articulista Alberto Lujambio, ex alumno de la preparatoria de la Universidad Panamericana, el problema que encierra el plagio del presidente de la República, Enrique Peña Nieto, es el sistema educativo privado, negocio que ha crecido en México y mismo que, en aras de mantenerse a flote, permite la perversión de los valores más pulcros del proceso educativo.

En un artículo publicado por Animal Político, Lujambio expone las vicisitudes que sorteó en la preparatoria por causa de su abierta homosexualidad y del “negocio” que montó con la producción de trabajos escolares bajo pedido.  

En el texto se explica el problema que representa la educación privada para el país, y cómo, más allá del plagio de Peña Nieto, la esencia del problema radica en ver a la educación como un negocio y no un derecho. “El problema no son las tesis, ni los plagios, ni las citas, ni las comillas, ni siquiera la integridad intelectual. El problema es la educación privada y religiosa porque confunde entre alumno, feligrés y cliente. Educar, adoctrinar y lucrar son tareas incompatibles”, sentencia el autor.

 

A continuación el texto integro.

 

 Las universidades patito y el plagio de Quique

 Estudié en la preparatoria de la Universidad Panamericana. Me hice de cierta fama por dos razones: mi homosexualidad y mis trabajos bajo pedido. En los meses buenos me ganaba mis 3 mil pesitos. Nada mal para un niño de dieciséis años.

Mis mejores clientes eran los enriques-peña-nieto que pagaban para apropiarse las palabras y las ideas de otros.

A mediados de semestre, todos los profes habían advertido el tráfico ilegal de ensayos. Hubo de todo. Algunos me pidieron cariñosamente que le parara. Otros, disfrutaban a la distancia cómo despelucaba a los mirreyes ágrafos que estaban acostumbrados a pagar por todo: desde láminas de dibujo técnico hasta madrizas a domicilio.

Fueron años difíciles. José Manuel Núñez era el director de aquel reclusorio de 500 niños fresas al sur de la ciudad de México. Las únicas mujeres que trabajaban en el campus eran dos ancianas que contestaban el teléfono en la recepción. Una de ellas fue por mí a 5º B y me llevó a la oficina del director. “No quiero putos en mi prepa”. Esas fueron sus palabras. Infló la nariz, paró el pecho, gritó, me amenazó. Su último acto fue encargarse de que se corriera la voz y enviarme de regreso al reclusorio, ahora sin protección.

José Manuel Núñez impuso como condición para que me quedara en la preparatoria que tomara un eficaz tratamiento para curar la homosexualidad que costaba una fortuna. El Opus Dei ganaba por partida doble. En 2012 fue premiado con un ascenso y se convirtió en el Rector de la UP campus México por su gran visión de negocios.

El charlatán que prometía quitarte lo gay con flores de Bach —no se pierdan el artículo donde lo confiesa todo, nomás por los LOLs— se llama Ernesto Bolio y Arciniega. Es hermano de Alfonso Bolio, quien fuera Rector General de la Universidad en esos mismos años.

Para la Universidad Panamericana Preparatoria era un chiste que uno de sus alumnos vendiera trabajos y un escándalo-oportunidad-de-negocio que fuera homosexual.

La UP confirmó que Quique plagió su tesis y se lavó las manos con los mismos argumentos legales que usó Javier Duarte para defender sus empresas fantasmas. Concluyó que la titulación es “un acto consumado sobre el que es imposible proceder en ningún sentido”.

El problema no son las tesis, ni los plagios, ni las citas, ni las comillas, ni siquiera la integridad intelectual. El problema es la educación privada y religiosa porque confunde entre alumno, feligrés y cliente. Educar, adoctrinar y lucrar son tareas incompatibles.

Llevamos años alarmados por el fenómeno de las “universidades patito”. Ante el colapso programado de nuestro sistema público creamos un mercado opaco, ineficaz y oportunista que egresa profesionistas inempleables o administradores de herencias.

Los mirreyes hicieron sus propias universidades patito. Se trata de instituciones excluyentes, homófobas, misóginas y complacientes que sólo sirven para reafirmar nuestro sistema de clases. Ahí, los papás pagan por sus trabajos, sus tesis y sus diplomas. Lo único importante es el imperio que los está esperando.

Las Universidades Católicas de México se pronuncian contra el matrimonio igualitario para complacer a sus clientes sin aportar un solo argumento científico, ético o jurídico. Es justo así como se educa en estas escuelas: colocan la disciplina sobre la excelencia, el dogma sobre la ciencia y la forma sobre el fondo.

En 1985 el ahora rector de la Universidad Panamericana Guadalajara, Juan de la Borbolla Rivero, publicó un escalofriante texto para El Informador en el que infiere que “la crisis del SIDA” es un castigo divino —y bien merecido— para los sodomitas.

 

Si el doctor de la Borbolla trabajara para una universidad respetable estas palabras le costarían la silla, la carrera y la reputación. Que no nos extrañe que, para una universidad patito, esto también sea un asunto menor.

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