Movilización y desmovilización: La lucha del IPN por la educación pública (segunda parte)

En la anterior entrega hacíamos una recapitulación de cuáles eran los objetivos que tenían los estudiantes del IPN una vez que el movimiento se desata, también vimos de que forma el gobierno intentó lidiar con un movimiento estudiantil a través del mismísimo secretario de gobernación, para dimensionar la importancia política que tenía que este conflicto no se saliera de las manos por parte del gobierno, que con estudiantes nunca ha tenido una buena relación, ni siquiera con las instituciones de índole privada.

Una vez que el primer movimiento del IPN en este contexto parece triunfar con los acuerdos a los que se llegaron el movimiento se desmoviliza y apostándole al olvido el gobierno vuelve a envestir al IPN; pero para una grata respuesta, el movimiento volvió a salir a las calles, volvió a manifestar el lugar y el respeto que se merecen en la historia de la educación en México.

En esta ocasión el pliego petitorio se resume en cinco puntos de los cuales destaca el punto referente a aclarar quien elaboró en el Diario Oficial de la Federación un acuerdo publicado que atentaba directamente contra el IPN, y donde se demuestra cómo el gobierno no cesará en su intento de modificar la estructura del IPN, ya lo intento hace dos años, lo intenta ahora con un discurso engañoso, donde tira la piedra y esconde la mano.

Afortunadamente el IPN da una muestra de cómo combatir al gobierno, pero también es cierto que esta lucha aparentemente localista, forma parte de un espectro más amplio de reformas educativas y la exclusión de los actores principales en la toma de decisiones respecto al tema de la educación.

Pero el tema de la defensa de la educación pública, no es el único que se ve en el horizonte, no hace mucho los padres de los desaparecidos de Ayotzinapa llamaron a los estudiantes del IPN a solidarizarse con su causa, conmemorando un mes más la desaparición de los normalistas y al mismo tiempo solidarizarse con el intento de privatizar la educación por parte del gobierno del copetón.

Este llamado es muy importante y aunque de momento parezca meramente simbólico en el fondo demuestra que los movimientos independientemente de la bandera que enarbolen tienen un objetivo en común, tienen un enemigo en común y en realidad así debería entenderse todas las luchas de los trabajadores del país, tanto el caso de San Quintín, la salud, el IPN, Ayotzinapa, las feministas, todos debemos entender que los culpables de las condiciones desfavorables hacia sus exigencias no están en el enemigo inmediato, están en el gobierno, ellos fueron, fue el Estado.

Solo de esta manera los movimientos no estarán aislados y no se desmovilizarán cada que aparentemente hayan resuelto sus problemas y cuando despierten otra vez intenten comérselos.

 

 

 

 

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