Las dos tragedias de la planta pajaritos

Al sur de Veracruz, existe una ciudad que se llama Coatzacoalcos, ahí se encuentra el complejo petroquímico, que en otros tiempos fue de Petróleos Mexicanos; ahí se procesa el PVC para producir plásticos y tuberías, productos derivados del petróleo mexicano. Fue inaugurado en 1967; pero desde el 2014; a raíz de la reforma energética privatizadora, se cedió el 60% de las acciones a la empresa Mexichem, y con ello el control operativo de la planta, ahora las decisiones serian de un particular, sobre un bien que fue hasta hace algunos años de todos los mexicanos.

El miércoles 20 de abril, ocurrió una explosión en está planta, en el área que produce Clorados (un derivado del petróleo), el director de Pemex, José Antonio González Anaya, dijo que en la planta se trabaja con cloro y metano, y que es probable que la fuga haya sido de una de estas sustancias; es decir que pudo evitarse, toda tragedia que se encuentra en las manos de las personas se pudo evitar; habría que revisar las medidas de protección civil y seguridad de la planta (todo trabajador industrial sabe que se tienen que cumplir con ciertas características ante los riesgos de los materiales con los cuales se trabaja); quizás los nuevos operadores particulares, Mexichem; y esto es una especulación; habrían optado por que las medidas de seguridad de los trabajadores no es una materia económicamente rentable, bastará recordar lo sucedido en el derrumbe de la mina de Pasta de Conchos, ocurrida en febrero de 2006, en la cual varios túneles de la mina de carbón se vinieron abajo; dejando enterrados a los mineros que ahí trabajaban, está mina era operada por el Grupo México, cuyas ganancias son insultantes, respecto a los sueldos de los trabajadores, y cuya negligencia se comprobó que causo la tragedia.

Hasta el momento cifras oficiales determinan que son 24 trabajadores que perdieron la vida, 12 han sido plenamente identificados por sus familiares, y 8 han sido entregados; hubo 136 lesionados, de los cuales 13 permanecen en estado de gravedad, se derrama sangre obrera siempre en las tragedias industriales, esto sucedió a causa de la corrupción y es innegable que los responsables son los administradores de la planta, se ha mencionado que se iniciara una investigación por parte de Pemex, para determinar las causas de la tragedia, pero los trabajadores que día a día laboran, conocen muy bien al responsable; ellos saben quiénes son los que mantienen sus sueldos bajos, y sus jornadas extensas, para sacar más producción.

Esta es la primera tragedia, la de las vidas de los trabajadores perdidas, arrancadas de sus familias, hijos a los cuales se les arrebato a su madre ó padre; familias rotas, por el dolor de no conocer el estado de su gente, o con lesiones que duraran toda la vida.

La segunda tragedia; es la de la privatización y corrupción en el sector energético, la planta Pajaritos, fue vendida en 2013 con un valor de 2 mil 993 millones de pesos, la empresa química Mexichem es dueña del 55.91% (en arrendamiento) y Pemex tiene 44.09%; estó que significa, que ahora la empresa particular se adjudicó parte de lo que los mexicanos construimos y que era de todos, en beneficio de escuelas, hospitales, centros deportivos, etc; así se pierden las empresas que eran del gobierno recuérdese el caso de Telmex, Fertinal, Tv Azteca; todos ahora son grandes y jugosos empresarios los que se han repartido el botín de la riqueza nacional, Pajaritos es un caso ejemplar.

Otra hipótesis un poco más extrema de lo sucedido, hubiera sido que los empresarios provocaran la tragedia, para recibir subsidios gubernamentales o de las aseguradoras y con esto tener dinero para remodelar la planta.

Seguramente la verdad saldrá a la luz en años posteriores; así como se documentara la corrupción de estas empresas particulares que se han apropiado de Pemex, lo que sí es terrible es lo sucedido con esas vidas, que día a día daban lo mejor para llevar un ingreso a sus familias; desde este espacio nuestra solidaridad con las familias de los trabajadores; y nuestro repudio y clamor de justicia a los que por acción u omisión estuvieron involucrados en estas dos tragedias.

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