De salarios y ganancias

Dossier

 A últimas fechas ha surgido el escándalo de los millones ocultos en empresas fantasmas a lo largo de varios países de mundo; es contrastante con los salarios que percibimos la mayoría de mexicanos, es insultante las ganancias exorbitantes de hombres y mujeres que nunca trabajaron.

 

La mayoría de la población en México no cuenta con ingresos suficientes para comprar la canasta básica, aproximadamente 66 millones 112 mil mexicanos, que equivale al 55 por ciento del total de la población del país, no tuvieron posibilidad de adquirir los productos de la canasta básica con exclusivamente el ingreso laboral del hogar.

 

En México se tiene un salario al mes de 175.5 dólares, es decir 5.9 dólares diarios, el salario mínimo establecido para los trabajadores mexicanos existe un abismo respecto a los ingresos de otros empleados de tiempo completo de otros países latinoamericanos. Por ejemplo, un trabajador en Argentina cuenta con un salario mínimo de mil 184. 2 dólares mensuales, cifra que es 575 por ciento superior a lo establecido como salario mínimo territorio mexicano, de acuerdo con datos del Banco Mundial.

 

El poder adquisitivo del salario mínimo en México ha registrado una caída del orden del 77.79 por ciento de 1987 a 2014.

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Problema desde hace 30 años del neoliberalismo.

 

El poder adquisitivo del salario mínimo en México ha registrado una caída del 77.79 %de 1987 a 2014 por lo que una familia puede comprar sólo 34 por ciento de una canasta de productos recomendables con un salario mínimo, reveló un estudio de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

 

La investigación realizada a nivel nacional por los académicos de la UNAM, utilizó una canasta de 40 productos recomendables para la alimentación del mexicano elaborado por el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición, la cual tuvo un valor en los supermercados de 195.3 pesos, 186.3 pesos en mercados públicos y 172.4 pesos en tianguis o mercados sobre ruedas.  

 

El ingreso que se requiere para adquirir solamente los alimentos nutricionalmente recomendados y que constituyen la canasta alimenticia recomendable, tendría que ser en este año de 184.96 pesos por día, por lo que habría que aumentar 117.67 pesos al salario mínimo diario, señaló la investigación. 

 

El poder adquisitivo del salario perdió un 40 por ciento durante el sexenio de Felipe Calderón, debido a que los precios de los productos de la canasta alimenticia básica considerada por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) aumentaron en promedio 65 por ciento, mientras que la inflación medida con el Índice Nacional de Precios al Consumidor registró un alza de 25 por ciento y el salario mínimo aumentó solamente el 28.06 por ciento, lo que hace evidente el rezago salarial del trabajador mexicano.

 

La pérdida del poder adquisitivo del salario mínimo, durante los 6 años del gobierno de Felipe Calderón, fue uno de los factores para que aumentara el porcentaje de mexicanos en situación de pobreza y que la demanda interna se redujera sensiblemente.

 

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), determinó recientemente que el único país de la región donde el salario mínimo es inferior (0,66 veces) al umbral de la pobreza, es México. La pérdida de casi el 70 por ciento del poder adquisitivo real del salario mínimo en el país y su posterior estancamiento ha sido un proceso largo, acumulativo desde 1980 en el país, señaló Alicia Bárcenas, secretaria ejecutiva de la Cepal.   

 

La funcionaria del organismo regional señaló también, que casi un 14 por ciento de las personas ocupadas en México reciben un salario inferior al salario mínimo, mientras que alrededor de dos de cada cinco ocupados percibe como remuneración, cuando mucho, dos salarios mínimos.

 

El mito de la baja productividad de los trabajadores mexicanos y que sirve de pretexto para que un número considerable de patrones del país niegue incrementos suficientes a los sueldos de los asalariados. Esta estigmatización muy generalizada de la baja productividad choca con los datos arrojados por los “Índices de Productividad Laboral y del Costo Unitario de la Mano de Obra en 2014” elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), que señala aumentos en la productividad y en las horas de trabajo; sin embargo, esos dos incrementos contrastan con la baja de hasta 8.8 por ciento en el costo de la mano de obra.

 

El incremento de los precios de los productos de la canasta básica ha provocado también que aumente el número de mexicanos que no puedan adquirir los alimentos necesarios para satisfacer lo mínimo para la vida. En un estudio del Observatorio de Precios que elabora la organización El Barzón revela que los precios al consumidor del huevo y la pechuga de pollo han aumentado 17 veces más que el salario mínimo en los últimos tres años.   

 

En marzo de 2012, el kilo de huevo costaba en el país 14 pesos, pero aumentó en 185.5 por ciento a su precio de abril del 2015, costando 40 pesos en promedio. Hace tres años la pechuga de pollo se vendía a 25 pesos por kilo y ahora se compra a 70 pesos, un incremento de 180 por ciento.

Lo lamentable es que no solo el huevo y el pollo son los productos de la canasta básica que han sufrido aumentos significativos en sus precios, lo que impacta en la capacidad adquisitiva de las familias mexicanas.

El conflicto laboral que estalló en San Quintín, Baja California, el pasado marzo, ha dejado al descubierto los bajos salarios de los jornaleros agrícolas de esa región del país y las pésimas condiciones laborales que tienen estos trabajadores, siendo lo más preocupante que no sólo en ese estado del norte del país se dan las condiciones de explotación de casi esclavos que se les da a muchos mexicanos.

 

Pero a manera de contraste las instituciones bancarias que operan en México tuvieron resultados récord el año pasado: las 46 empresas bancarias que hay en el país obtuvieron ganancias por más de 107,000 millones de pesos (mdp) en 2013.

 

Los banqueros están de plácemes con los resultados, pues sus ganancias fueron casi 24% superiores a las del 2012, de acuerdo al reporte emitido por la Comisión Nacional Bancaria (CNBV) y Valores el pasado 30 de enero.

 

Si bien hay 46 grupos de banca múltiple, 84% de las ganancias se concentran en cinco instituciones: BBVA Bancomer (España) con 30,829 mdp; Banamex (Estados Unidos) con 16,354 mdp; Santander (España) 18,903 mdp; Banorte (México) 12,65 mdp; e Inbursa (México) con 11,797 mdp, según el mismo reporte de la CNBV.

 

No en balde el director general de finanzas de BBVA Bancomer, dijo eufórico: “Fue un año espectacular”. En efecto, es espectacular, pues el crecimiento de las ganancias de los bancos en el 2013 (23.5%), representan un crecimiento 18 veces mayor al crecimiento de la economía mexicana el año pasado, con un modesto 1.3 por ciento.

 

La operación en México para grupos financieros extranjeros se está convirtiendo en un territorio privilegiado. Para el grupo financiero español BBVA, su subsidiaria mexicana BBVA Bancomer, aportó 38% de sus ganancias mundiales. En tanto que las ganancias de Santander mexicana representaron 10% de las ganancias mundiales. Estos datos hacen suponer que el mercado bancario mexicano es uno de los más lucrativos de la banca mundial.

 

Y no es para menos, pues en los pasados siete años los bancos que operan en México tuvieron utilidades por 537.7 millones de pesos, es decir casi 50 mil millones de dólares.

 

¿De donde vienen las ganancias de los banqueros mexicanos? En buena medida del notorio contraste que hay entre los altos créditos y costos de intermediación que cobran los bancos, y de las irrisorias tasas que pagan a ahorradores e inversionistas.

 

El año 2012 los banqueros mexicanos cobraron 449 mil mdp por intereses, 84 mil mdp por cobro de comisiones y tarifas y 35 mil mdp por costos de intermediación.

 

Es decir, pagamos demasiado por el acceso a créditos refaccionarios, para negocios, hipotecas, tarjetas de crédito, por uso de tarjetas, por comisiones de uso de cajeros y otros cargos que en muchas ocasiones se facturan sin que los clientes demos autorización (seguros de vida o seguros viales entre los más frecuentes).

 

En contra parte, los bancos mexicanos apenas pagan 3% anual a los ahorradores o 4.5% a quienes invierten en Cetes.

No es casual que el mismo reporte de la CNBV sobre el estado de resultados de 2013 da cuenta del aumento más significativo que ha habido en la cartera vencida en los últimos diez años. Tenemos una economía que crece muy por debajo de lo que requiere la población, con aumentos de precios derivados de la reforma fiscal, con grandes penurias para que las familias saquen su gasto mensual y del otro lado altísimas tasas de ganancias para los operadores bancarios. Las altas ganancias de los bancos que operan en México son obscenas y deberían reducirse drásticamente.

 

En medio de una lenta recuperación económica, con elevados índices de desempleo y raquítico consumo de la población, el conjunto de las 31 empresas más importantes en México elevaron sus ingresos 6 por ciento durante el segundo trimestre del año 2014, tasa que multiplica por tres el crecimiento de 2.14 por ciento esperado de la economía entre abril y junio de este año.

 

A junio de 2014, las compañías representativas de los diferentes sectores productivos del país obtuvieron ingresos por 805 mil millones de pesos contra los 758 mil millones alcanzados en el mismo periodo de 2013, revelan las últimas estimaciones del consenso de los analistas financieros, resultados difundidos por Banamex-Accival.

 

Por otro lado, excluyendo las ganancias de los principales grupos financieros, las 31 empresas más importantes, como Bimbo, Gruma, Lala, Wal Mart, Liverpool, Sanborns, Alfa, Ica, Cemex, Peñoles, Grupo México y América Móvil, obtuvieron utilidades netas por alrededor de 59 mil 200 millones de pesos, monto superior en 46 por ciento a los 40 mil 500 millones alcanzados al cierre de junio de 2013, según el consenso de los analistas.

 

De manera particular, en el sector del consumo básico se espera que Fomento Económico Mexicano (Femsa), controladora de las marcas Coca Cola, Oxxo y Heineken, entre otras, sea el consorcio de mayor crecimiento en utilidades netas, con 50 por ciento en términos anualizados, al pasar de 3 mil 565 millones en junio de 2013 a 5 mil 358 millones de pesos al cierre de junio de 2014.

 

En el segmento del denominado consumo discrecional, se prevé que Liverpool tenga un crecimiento de 11 por ciento en sus utilidades netas, al pasar de mil 851 millones obtenidos en el segundo trimestre del año pasado a 2 mil 59 millones de pesos entre abril y junio de este año.

 

En el sector industrial, el ganadora es Grupo Alfa, controlador de compañías como Alpek (petroquímicos), Nemak (autopartes de aluminio), Sigma (alimentos refrigerados), Alestra (telecomunicaciones) y Newpek (gas natural e hidrocarburos), que tuvo el más espectacular crecimiento, pues incrementó sus utilidades netas en 3 mil 566 por ciento, al pasar de 49 millones en el segundo trimestre del 2013 a mil 809 millones de pesos al mismo periodo de 2014.

 

Entre las razones por las cuales Alfa pudo alcanzar estos resultados destaca que Nemak reportó una cifra de flujo trimestral récord, capitalizando sólidas ventas en Norteamérica y una sostenida recuperación en Europa. Sigma, Alestra y Newpek reportaron un desempeño satisfactorio.

Por su parte, Alpek registró una ligera mejoría, apoyada por una cierta estabilidad de precios de materias primas y el comienzo de la temporada de verano, la cual es estacionalmente más fuerte.

Para el sector de los materiales se prevé que Cemex (cemento), Grupo México (minería) y Mexichem (productos petroquímicos) obtengan resultados positivos con aumentos en sus utilidades netas de 124, 40 y 19 por ciento, respectivamente. Por el contrario, el consenso de los analistas estiman que Industrias Campos Hermanos (ICH) y Peñoles registren retrocesos en sus utilidades netas de 19 y 15 por ciento, respectivamente.

 

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