El caso de Daphne; la impunidad en Veracruz

El más reciente caso visible y notable de la impunidad que impera en este país lo da Veracruz, con el indignante caso de “Los Porkys”, 4 juniors que atacaron sexualmente a Dapne Fernandez, agresores confesos, que se encuentran impunes sus nombres son; Enrique Capitaine -hijo del exalcalde de Nautla, Felipe Capitaine-, Jorge Cotaita Cabrales, Gerardo Rodríguez Acosta y Diego Cruz Alonso. Aunque de acuerdo a Proceso, en la indagatoria se reveló que hubo un quinto joven involucrado, de nombre Felipe Capitaine, hermano gemelo de Enrique y quien hasta el momento no ha sido capturado, al igual que los otros cuatro responsables. 

Los hechos sucedieron de la siguiente forma, en mayo del 2015 los cuatro jóvenes mencionados fueron denunciados por Javier Arturo Fernández Torres de haber violado a su hija, Daphne, menor de edad en Boca del Río, Veracruz, meses atrás en enero de 2015; según los informes policiales, subieron por la fuerza a la Daphne al interior de un vehículo en las afueras de una discoteca. Le quitaron su celular y la llevaron al domicilio de uno de ellos en el fraccionamiento residencial Costa de Oro y, en el baño de la casa, abusaron sexualmente de ella, informa la revista Proceso, el retraso en la denuncia de lo sucedido en Enero y la denuncia de Mayo se debió a la vergüenza y pena; que sentía la victima; como si la victima fuera la culpable del hecho

 

Según informa Proceso, el padre de la víctima envió una carta a los padres de los cuatro jóvenes, a quienes les pedía tres cosas: 
a) Que se disculparan con su hija. 

b) Que en cualquier lugar en el que estuviera la joven, ellos no podrían estar.

c) Que asistieran a un proceso terapéutico.

 

Aunque los padres de los implicados (empresarios vinculados a políticos veracruzanos; todos pertenecientes al Club de Rotarios, y amigos cercanos al ex gobernador Fidel Herrera y a Javier Duarte.) se comprometieron a seguir dichas peticiones, posteriormente a esto se sobrevino un desprestigio en contra de la familia Fernández Torres, por lo que se vieron obligados a proceder legalmente.

 

A poco más de año de la tragedia, el señor Fernández Torres publicó hace unos días la carta que les envió a los padres de los violadores y un video en el que los jóvenes confiesan su crimen y se disculpan con la joven; video que la Fiscalía General de Veracruz, dirigida por Luis Ángel Bravo, invalido como prueba. La razón para publicar el video es el caso omiso que las autoridades veracruzanas han hecho de la violación tumultuaria sufrida por su hija Daphne.

 

Sobre el estado de Veracruz existen algunos datos; el 14 de enero de 2016, el gobierno del Estado aceptó las 15 recomendaciones emitidas por la Comisión Nacional para Prevenir Erradicar y Sancionar la violencia contra mujeres, con ello asumió un plazo de seis meses para emitir la Alerta de Género en el estado. Según cifras del gobierno local, en 2015 se registraron más de 70 feminicidios, aunque no consideran el componente de género en otros homicidios. Según ONG’s, entre 2012 y 2013, se cometieron 175 asesinatos de mujeres, aunque sólo una mínima parte es investigada como feminicidio. La violencia de género se queda al margen de la otra violencia que sucede en el Estado, pero se encuentra presente como lo revela este caso.
Lamentablemente este caso no es el único registrado, sólo en 2016 se han incrementado las desapariciones, violaciones y asesinatos mujeres en Veracruz. Destacan casos como los de Columba Campillo, Melissa Espinoza, y una alumna del Conalep Xalapa de la que se desconoce su nombre. Las tres reportadas como desaparecidas, y encontradas posteriormente con signos de violación. Ninguna de estas denuncias ha sido atendida, pese a existir un modus operandi común que apunta a jóvenes adinerados de Veracruz.

 

Los casos de Columba, Melissa, Daphne y la estudiante del Conalep tienen un factor en común: el involucramiento de jóvenes adinerados y protegidos por sus influencias.

 

En un artículo publicado en mayo de 2015, la periodista San Juana Martínez los identificó como el cartel de “Los Porkys”. Este grupo aparentemente sigue los “protocolos” de los Zetas para el secuestro de mujeres y la trata de blancas. Pero a diferencia del cartel, los Porkys no tienen fines de lucro, sino simplemente se “encaprichan” con mujeres (casi siempre menores de edad) a las que secuestran, violan y, a menudo, asesinan o venden a lugares de prostitución que ellos mismos controlan. Todo al amparo del gobierno del Estado.

 

En estos crímenes existen varios factores que se vinculan, uno son las víctimas, mujeres jóvenes de bajos recursos; y por el otro jóvenes adinerados (juniors, mirreyes), que consideran que las mujeres son de su propiedad y además un trofeo que presumir en una noche de alcohol y drogas, y que además se les puede desaparecer, asesinar y violar impunemente, ya que acuden con sus padres, para salir libres de la justicia; esto es solo un reflejo de lo que las cúpulas piensan sobre el pueblo y la justicia; la cual es para el quien la pueda pagar.

 

Es importante visibilizar estos actos y estar a favor siempre de las víctimas, de los desprotegidos, de los ninguneados, a favor de la justicia, la vida de las mujeres y en contra de cualquier forma de violencia hacia ellas.

 

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