De Río Blanco a San Quintín. Jornaleros en la lucha por sus derechos

Después de ocho meses de marchas, paros, cierres de carreteras, de soportar las estériles promesas de los funcionarios públicos y de resistir a la represión de la policía y el ejército, las jornaleras y jornaleros de San Quintín, Baja California, parecen que han logrado acerarse la resolución favorable de su conflicto con el anuncio de la creación de un sindicato independiente que defienda los derechos de las y los trabajadores agrícolas. 

El 7 de enero de 1907 los obreros de las fábricas textiles de Río Blanco y Santa Rosa pararon la producción de sus respectivas fábricas. El motivo: las pésimas condiciones laborales; jornadas de más de 12 horas, salarios miserables, multas por motivos absurdos, trabajo infantil y un férreo control sobre todas las actividades que los trabajadores realizaban fuera del horario laboral.

El 17 de marzo del 2015 (108 años, 2 meses y 10 días después de la huelga de Río Blanco) a 3 mil 258 kilómetros de Río Blanco, Veracruz, centenas de jornaleros realizaron un paro laboral en el Valle de San Quintín, Baja California. Sus demandas contra la explotación laboral e infantil y contra los abusos sexuales.

Más de cien años después el país se volvía a cimbrar de escuchar el crujir y romper de las cadenas y grilletes que inmovilizaban a las y los trabajadores.

El 18 de marzo, igual que 108 años antes, el estado hace uso de fuerza represiva. Ante el cierre de la carretera transpeninsular por parte del movimiento jornalero, el gobierno del estado de Baja California, envía fuerzas de la policía estatal así como elementos de la policía federal y del ejército para desalojar las y los jornaleros. 200 compañeros son detenidos. Algunos son llevados a diversos cuarteles y cárceles en el interior del estado. Otros más son golpeados.

La voluntad de las y los jornaleros no disminuye ante la depresión. Los que quedan libres se desplazan a la cabecera municipal, en Ensenada, Baja California, para exigir la liberación inmediata de sus compañeros detenidos. Días después, una caravana de jornaleros y jornaleras llegan a la capital del estado, Mexicali. Piden hablar con el gobernador Enrique Vega de Lamadrid.

El gobierno no tarda en mostrar su fidelidad a los empresarios. “Son los hermanos Rodríguez los que mandan al gobernador. No es como él dice que el pueblo manda, aquí demostró que eso es mentira”, dice uno de los voceros de los jornaleros.

Otros paleros menores de los empresario en puestos públicos dejan ver su insensibilidad y desprecio a las y los jornaleros. “Que estudien si quieren ganar más, de que sirve estudiar si un “jornalero”(sic) quiere ganar 300”, escribe Carlos Gorocica, miembro del Partido Acción Nacional (PAN).

Un jornalero le responde. “Si tuviéramos el modo de estudiar, con mucho gusto lo haríamos. Ni si quiera a nuestros hijos podemos darle la educación que merecen. Yo te invito al campo a trabajar pá ver cuánto tiempo aguantas, pa´que veas. Con un día te aseguro que no vas a pedir ni 200 ni 300, vas a querer ganar unos 2 mil.”

El primero de abril, todos los funcionarios de la alta burocracia municipal, estatal y federal, así como el Congreso de Baja California salen de vacaciones. Los jornaleros y las jornaleras, ahora aglutinados en La Alianza Nacional, Estatal y Municipal por la Justicia Social mantienen el plantón ante la falta de respuesta.

Comienzan las mesas de negociación. Las promesas, al igual que las mesas se suceden unas con otras. Los patrones se niegan a cumplir con el pliego petitorio de la Alianza. “No pagaremos 200 pesos diarios”.

El 24 de abril, ante una asamblea de la Alianza Nacional, Estatal y Municipal, se declaran las siguientes acciones del movimiento: se realizará un boicot internacional de los productos de las diferentes empresas que se nieguen a cumplir con los puntos del pliego petitorio; se declaró el 24 de abril como el Día Mundial del Jornalero; y se anuncia la creación de un sindicato independiente.

Las diferentes centrales de trabajadores, Confederación de Trabajadores de México (CTM), la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) y Confederación Revolucionaria de Obreros Mexicanos (CROM), todos adheridos al PRI y confabuladas con los empresarios de San Quintín ven con malos ojos la creación de un sindicato no sometido a sus intereses y no dudan en tomar partido por los patrones.

Los meses de lucha se suceden. El boicot se concentra contra las empresas Driscoll’s, principal exportador de fresa y moras a Estados Unidos, y al Rancho Los Pinos, el mayor exportador nacional de tomate también a los Estados Unidos.

La respuesta de los empresarios es virulenta. Las condiciones laborales no sólo no mejoran, sino que empeoran. Ahora el trato es peor. Las jornaleras y los jornaleros sufren la represión de los patrones. Ninguno de los 13 acuerdos, tomados en las mesas de negociación con el gobierno federal, se cumplen.

Pero los jornaleros del país voltean a ver a San Quintín y hacen eco a su llamado de crear una organización sindical que de verdad represente y luche por la defensa de los derechos de las y los trabajadores.

Esta efervescencia no pasó desapercibida. Miguel Ángel Mancera, jefe de gobierno del Distrito Federal, en alianza con empresarios y comerciantes, aprovecha la ilusión de los trabajadores anuncia la formación del Sindicato Nacional de Jornaleros, Agrícolas y Similares. Su intención: tener presencia entre las y los trabajadores del campo, a los que, mediante prebendas, condicionará sus derechos a cambio de su voto en el 2018 en su posible candidatura presidencial.

Pero los miembros de la Alianza responden de manera contundente. No abandonarán sus intenciones de formar una organización sindical que sea precedida y responda de manera única a los intereses de las y los trabajadores jornaleros.

De esta forma, el pasado 7 de noviembre los voceros de la Alianza anunciaron que la creación del sindicato se encuentra en un 90 por cierto, por lo que esperan que entre los días del 20 al 28 de noviembre del presente año. El Sindicato Independiente Nacional de Jornaleros Agrícolas, nombre con el que se registró ante la Junta Nacional de Conciliación y Arbitraje, contará con trabajadores y trabajadoras no sólo de San Quintín, sino de Morelos y el Distrito Federal.

Además, los veceros de la alianza, a provecharon el anuncio para denunciar las mezquinas intenciones del Partido Revolucionario Democrático (PRD), a través de Miguel Mancera, de querer aprovechar las necesidades de las y los jornaleros para mercar con sus derechos y garantizarle a los empresarios condiciones de sumisión y pasividad ante los abusos.

Así, después de 108 años, las y los trabajadores de San Quintín demostraron que los mexicanos vivimos más cerca del porfiriato. Demostraron que las condiciones en las que laboran miles de hombres y mujeres están más cerca de la esclavitud que de una verdadera democracia. Pero demostraron también que cuando el pueblo se organiza y lucha, no hay poder que los someta y calle.

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