¿Por qué luchan los maestros?

Luego de que el titular de la Secretaria de Educación Pública, José Ángel Córdova Villalobos asegurara que el próximo 6 de julio se completará la aplicación de la Evaluación Universal para docentes de primaria que no estén inscritos en Carrera Magisterial, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) advirtió que continuará con la lucha para su impedimento en Michoacán.foto Archivo / La jornada michoacán

Desde 2013 el gremio magisterial (CNTE) ha sido objeto de críticas, difamaciones, amenazas y persecuciones, no debe resultar extraño; lo que se pretende es la privatización del sector educativo, sin duda la educación es un derecho al que todos debemos tener acceso, derecho que se ha arrancado a la clase en el poder y que no ha sido una prebenda o un acto de buena fe de los políticos y empresarios. El hostigamiento al magisterio tiene en esencia el control político de uno de los sectores más combativos en defensa de los derechos laborales, sin duda el magisterio democrático es referencia de muchas organizaciones; por su dinamismo, el número de agremiados y sus años de lucha acumulados, es uno de los caminos para la organización de los sectores indignados, y con ello transitar a una lucha política, es decir por cambios profundos que garanticen mejores derechos políticos y sociales, incremento del salario, mejores servicios, educación, salud y transporte, sólo por mencionar algunos, estas razones explican el hostigamiento y la difamación de la clase en el poder al magisterio democrático.

Recurrentemente escuchamos en los noticieros las vociferaciones de Claudio X. González, quien exige y demanda que se aplique a raja tabla la reforma educativa y con ello instaurar en los centros escolares el modelo educativo legalizado por dicha reforma, este paladín del sector empresarial, a quienes por supuesto también rinde tributo, se ha desenvuelto hábilmente en el mundo de la política y los negocios de la caridad, es un claro ejemplo de cómo hacer de la filantropía un buen negocio y de la educación una plataforma política, además tiene en su historial, haber sido Coordinador de asesores de Luis Téllez durante la campaña presidencial de Ernesto Zedillo, y que junto a Fernando Landeros fundó organizaciones como Teletón, Lazos, México Unido y Únete, por su puesto su embestida no termina con la Coordinadora de Trabajadores de la Educación (CNTE), señala también al SNTE, el Sindicato Petrolero y anteriormente al SME, los acusa de vividores del presupuesto, grupos corruptos y parasitarios que abusan de la nación con prácticas autoritarias.

Esta campaña de linchamiento mediático y criminalización, no sólo contra los maestros, sino en general contra los sectores organizados es muestra del desprecio que los empresarios y dirigentes de partidos políticos tienen a la clase trabajadora, ¿quiénes son ellos para apuntar con su dedo enjuiciador? Empresarios, políticos y gobernantes se muestran como paladines de la educación, cuando son ellos quienes viven del presupuesto y que han defraudado al fisco, para muestra un botón: en el año 2007 el grupo Bimbo, Kimbelry Clark, Wal-Mart, Televisa, Telmex, Grupo México y Cemex, todas ellas artífices de la reforma educativa, adeudaron 105 mil millones de pesos en contribuciones, y para el año 2015 tan solo durante el primer trimestre, el sector empresarial del país dejó de pagar al Servicio de Administración Tributaria (SAT) 388 mil 983.6 millones de pesos en impuestos, lo anterior según un informe de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Más recientemente el ahora gobernador de Michoacán Silvano Aureoles Conejo, esgrime las mismas palabras del gobierno federal, argumentando que no habrá tolerancia o trato especial hacia los maestros y que la reforma educativa se aplicará en el Estado de Michoacán, además se hará valer el estado de derecho contra grupos de presión, llámense organizaciones sociales, normalistas o estudiantes, por ello el pasado 4 de octubre confirmó el arribo al estado de entre cuatro mil y cinco mil elementos de las fuerzas  federales, inició la conformación del mando único, anunció la firma de un convenio con la policía militar y suprimió a las autodefensas. Silvano no tiene empacho en asumir como propias las políticas del gobierno federal, su escalada a la Gubernatura es recompensa de ello, sin embargo no se nos puede olvidar que en su gestión como presidente municipal de Zitácuaro, el Congreso detectó observaciones por el orden de 51 millones 81 mil 246 pesos durante el 2002, no concluyó su gestión como alcalde y migra a la SEDRAGO en donde organizaba giras de trabajo para repartir toneladas de cemento y fertilizante a cambio de votos y cooptar grupos de campesinos, además recibía alrededor de 420 mil pesos mensuales por concepto de asesores.

Estos son los empresarios y políticos que defienden a capa y espada la reforma educativa, a la que han denominado la Reforma Madre, por su importancia estratégica en el dominio social y político. Dicha reforma tiene como puntos nodales la eficacia, eficiencia y calidad, conceptos puramente empresariales, pero que incluso el concepto de calidad según Sylvia Schmelkes presidenta del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) no se puede definir, es un concepto relativo… por eso es muy difícil definirla. No obstante para lograr una educación de calidad se han gastado miles de millones de pesos; basta recordar la prueba ENLACE en donde de 2006 a 2013 se invirtieron al menos mil 514 millones de pesos, sólo para la elaboración de materiales, distribución, aplicación y calificación de la prueba. Debe agregarse que entre 2004 y 2008 el programa Enciclomedia recibió un presupuesto de 24 mil 827 millones de pesos, para 2001 el expresidente Felipe Calderón dio 4mil 720 millones de pesos para seguir con el programa. Otro desfalco es la compra de libros que de 2012 a 2015 se han gastado alrededor de 9 mil 276 millones, sin mencionar la compra de tabletas digitales y computadoras personales, que la mayoría resultaron inútiles; para la compra de tabletas se invirtieron de 2014 a 2015 alrededor de 4 mil 500 millones de pesos y para computadoras alrededor de 2 mil 900 millones de pesos. Ante todo lo anterior ahora cabría hacer la pregunta, ¿Por qué no luchar?

 

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