¡ESE NO ES NUESTRO SENTIDO COMÚN!

¡Es urgente apagar la radio y la televisión! Al menos los programas que son pagados por una clase empresarial (sí, los jefes, directores y patrones)que no sabe el costo de la vida diaria de un/a trabajador/a. Me pueden ustedes decir, ¿Con qué frecuencia se toma el diputado de su distrito tiempo para ir a las puertas de sus casas o a las escuelas de sus hijos? ¿Quiénes atienden en las aulas de clases a más de 30 niños a la vez?-entre los que están los hijos de muchos de ustedes-, ¿quiénes les orientan sobre temas relacionados con la edad de sus hijos?, ¿Quiénes lograron que los libros de texto en las escuelas fueran gratuitos, ayudando así a cuidar los bolsillos de los trabajadores? ¿Un diputado, un locutor, un conductor de televisión, la persona que sale en el noticiero?

La respuesta es cuatro veces no. Ni un diputado, ni un locutor, conductor o “el del noticiero” son personas que las que ustedes o yo tengamos un trato o diálogo cotidiano, no son personas que sepan lo que es la educación pública actualmente: generalmente sus salarios y condiciones de vida son distintos y envían a sus hijos a colegios y escuelas privadas. Entonces la gran pregunta es ¿Por qué escuchamos sus opiniones “desinteresadas”? ¿Por qué nos apropiamos palabras que no fueron pensadas por nosotros?

Desde que fueron abiertas las puertas de las escuelas normales para la formación de los futuros profesores del país, éstas han sido un semillero de luchadores sociales; la vocación y espíritu de servicio han caracterizado a quienes egresan de ellas. Grandes hombres y mujeres que no tienen cámaras y reflectores encima en sus actividades diarias (como los cuatro tipos de personajes mencionados arriba- locutor, conductor, etc.), que defienden su dignidad de estudiantes normalistas y después como maestros. Hombres y mujeres que de ser necesario salen a las calles a manifestarse, a informar a la población, a pedir al gobierno que respete los derechos que se han ganado (por que no fueron regalados ni concedidos por convicción gubernamental).

Así que ¿qué podemos hacer? A) Evitar “golpear” a las y los estudiantes normalistas y a los maestros con indiferencia o prejuicios. B) Mantenernos informados/as por medios y prensa alternativa (no pagados por grupos empresariales).C) Apoyarlos en sus luchas, sean estas marchas, manifestaciones u otras.

Yo apoyo a los estudiantes normalistas ¿y tú?

Be the first to comment

Leave a Reply

Your email address will not be published.


*