Los esclavos-jornaleros de San Quintín.

Hombres y mujeres nacieron libres, sin embargo, se hayan encadenados por sus verdugos, muestra de ello son los jornaleros de San Quintín, de Baja California, quienes el pasado martes 17 de marzo salieron a las calles a exigir lo que por derecho les corresponde, respeto a sus derechos económicos y sociales.

Alrededor de las 3:00 de la mañana decenas de miles de jornaleros marcharon por la carretera transpeninsular y proclamaron la consigna ¡En lucha por la dignificación de los jornaleros!

Son miles de espaldas quemadas por el sol abrazador, muchos son indígenas migrantes provenientes de Oaxaca (mixtecos y triquis), Guerrero, Puebla y Veracruz, que han hecho de San Quintín su otra comunidad. Tres generaciones de oaxacalifornianos viven ya allí, y sufren el hostigamiento policiaco constante, cuentan con un sólo hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social. Los trabajadores agrícolas viven usualmente en asentamientos provisionales que se convirtieron en permanentes, hacinados, sin servicios básicos, en viviendas con techos de lámina y pisos de tierra.

En condiciones humillantes, cultivan hortalizas de exportación, fresa, jitomate, pepino y mora, las violaciones a sus derechos, como incumplimiento en el pago de los salarios (que asciende a 100 pesos diarios), nulos servicios médicos, ausencia de seguridad social, falta de prestaciones y vivienda digna, trabajo infantil obligado, jornadas laborales de 14 horas sin día semanal de descanso, ni mucho menos vacaciones y el hostigamiento sexual de los capataces hacia las mujeres, son una constante. Tras 30 años de lucha nada ha mejorado, expresa uno de los líderes de La Alianza de Organizaciones Nacional, Estatal y Municipal por la Justicia Social (Aonemjus) “nos han dado atole con el dedo”.

Los jornaleros agrícolas, son el moderno trabajador de las empresas privadas, porque han permitido sostener la competitividad y la productividad en los campos que hoy son considerados por Francisco Vega de Lamadrid, gobernador de Baja California, “como un potencial productivo para complementar la demanda de los productos hortícolas en mercados de Estados Unidos y Asia (China, Japón, Corea y Hong Kong)”.

Los trabajadores a cambio de un salario miserable, han contribuido a que los ranchos agrícolas del Valle de San Quintín exporten sus productos a Estados Unidos, Canadá y Europa, beneficiando a comercializadoras como Costco y Walmart.

Las fincas en las que laboran están dotadas de riego y equipo de alta tecnología, generan cuatro quintas partes del valor de la producción agrícola estatal. La mayoría   de estas fincas son propiedad de unas 15 familias y de consorcios trasnacionales. Sus dueños forman parte del gobierno estatal.

Estas empresas agrícolas, como BerryMex, explotan intensivamente una mano de obra barata, abundante, fácilmente sustituible y, por lo mismo, desechable. No tienen que hacerse cargo de garantizar condiciones dignas de trabajo. Si un trabajador se enferma, se muere o se agota se le sustituye por otro sin costo alguno. Disponen de la complacencia de las autoridades laborales y de sindicatos de protección afiliados a la CTM y a la CROM.

La táctica del Estado es descalificar el movimiento, difundiendo las más absurdas explicaciones sobre su origen, sin pruebas argumentan, que el narcotráfico anima la protesta, o que está organizada por agitadores provenientes de otros estados para crear inestabilidad política. Horas más tarde la represión policía y militar se hizo presente, ¿A quién le sorprende ya esto?

¿Qué piden los jornaleros?

–>Que les den vacaciones.

–>Que se respete el séptimo día de descanso.

–>Que las horas extra sean a voluntad y pagadas de manera adicional.

–>Que acabe y se investigue el acoso sexual que se ha dado contra mujeres jornaleras de manera común.

–>Diálogo de negociación que incluya a los jornaleros, los patrones y el Gobierno del Estado.

–>Que el salario de 110 pesos al día, se incremente a 300 pesos.

–>Que la jornada laboral sea disminuida a 8 horas de Ley, y no a las 12 que trabajan actualmente.

–>Que los jornaleros sean afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social, dado que no cuentan con prestaciones sociales de ningún tipo.

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