El día internacional de la mujer… más allá de las carreras con tacones

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Publicidad del evento del día internacional de la mujer en Zamora.

El día internacional de la mujer tiene su origen a principios del Siglo XX con la lucha de las mujeres por igualdad de derechos. Desde sus inicios siempre tuvo un marcado carácter de clase y socialista. La primera celebración de esta fecha fue llevada a cabo en Estados Unidos en 1908, como una jornada internacionalista de lucha obrera.

En 1909 se declaró la huelga general de mujeres obreras de la industria textil en la que treinta mil obreras en los Estados Unidos fueron a la huelga en lucha por mejores condiciones de trabajo. En 1910, una conferencia internacional de mujeres socialistas decidió la declaración del día internacional de la mujer trabajadora.

En la conferencia estaban representadas organizaciones de mujeres socialistas de diecisiete países. La primera celebración internacional se produjo en 1911. Más de un millón de obreras y obreros participaron en actos públicos exigiendo el derecho de voto a la mujer, el derecho al trabajo y el fin de la discriminación en el empleo. Así la lucha por la emancipación de la mujer nacía como parte del movimiento socialista internacional.

Una semana después, más de ciento cuarenta mujeres trabajadoras del textil morían en el Incendio del Triángulo en Nueva York, sin poder escapar de su lugar de trabajo. El respeto a la memoria de esas trabajadoras se incorporó al Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Uno de los 8 de marzo con más trascendencia fue el de 1917 en Petrogrado, cuando la celebración del día internacional de las obreras se convirtió en la chispa que hizo estallar la revolución de Febrero y el derrocamiento de la autocracia zarista.

En tiempos recientes las instituciones han querido negarle el carácter de lucha a esta jornada. Un ejemplo es el poco H. Ayuntamiento de Zamora, el cual es dirigido, en forma irónica, por una mujer: Rosa Hilda Abascal. El Ayuntamiento, en forma obtusa ha propuesto la celebración del día internacional de la mujer realizando una caminata en tacones.

Esto no solo demuestra la ignorancia histórica del ayuntamiento, sobre todo la regiduría de deporte la cual es la encargada de realizar el evento, sino una gran falta de sensibilidad social. Expliquemos las razones.

Más allá de promover una actividad poco saludable, debido a los daños que los tacones ocasionan en el pie y la columna de las mujeres (por cierto, el Ayuntamiento se ha curado en salud y decidió deslindarse de las lesiones que puedan sufrir las participantes), habría que señalar algunas otras cosas que no serían más que una crítica superflua.

Con el paso del tiempo, la moda, los estereotipos consumistas y los valores que arrastra y renueva la sociedad capitalista, han terminado por imponer extrañas y nada saludables formas o diseños a los zapatos, paradójicamente muy lejos de la comodidad y el confort. Y digo que es superflua, porque se podría argumentar que cada quien es libre para decidir qué hacer con su cuerpo y que tipo de calzado decide utilizar.

Aquí el asunto es de fondo ¿Cuál es la imagen de la mujer que tiene el ayuntamiento? ¿Acaso todas las mujeres de la ciudad tienen para comprar tacones o trabajan con ellos? ¿La mujer fuerte es la que tiene la capacidad de realizar sus labores cotidianas aún con un calzado incomodo e insalubre? La compra de tacones es un símbolo de estatus social y de un estilo de vida determinado al cual no pueden acceder todas las mujeres.

¿Entonces qué clase de mujer es la que promueve el Ayuntamiento en Zamora? La mujer triunfadora en términos burgueses. La que lleva el triunfo a un nivel individual. Es decir: la empresaria, la cual vive igual de la explotación de hombres que de mujeres, la perteneciente a la “clase política”, la cual promueve leyes que facilitan la explotación laboral desde una curul mediante la reforma laboral, o las presidentas municipales que organizan carreras con tacones en el día internacional de la mujer trabajadora olvidando que es un día donde se deberían reivindicar las luchas de las mujeres contra la explotación.

Es una suerte de feminismo burgués, institucional, capitalista y consumista que promueve la liberación de las mujeres ricas, pero no de las pobres ¿Acaso alguien puede concebir una igualdad en el que parte de su población queda olvidada? ¿Alguien puede pensar en una igualdad allí donde hay gente oprimida y sin derechos ni libertades? Por lo tanto, si una única mujer en el mundo queda sin recibir todos sus derechos, no se puede hablar ni de igualdad ni de libertad.

Esto es algo que ocurre entre los y las feministas de la burguesía: que describen la historia desde su única posición y realizan luchas solo para las mujeres de clase media y alta. Incluso algunas de ellas que tienen sirvientas. Una persona que dice defender el derecho de todas las mujeres mientras que se libera de los quehaceres domésticos, haciendo uso de otra mujer que tendrá que duplicar estas tareas al trabajar tanto en su casa como en la de la patrona, no puede decir que lucha por los derechos de las mujeres.

Personas como las que ocupan el ayuntamiento piensan que el problema de género se resuelve manteniendo un cierto porcentaje de mujeres en candidaturas o puestos públicos. Piensan que es solo un problema de acceso, en lugar de un problema de sistema que solo se puede resolver mediante un cambio en las relaciones de explotación propias del sistema capitalista.

¿Acaso las mujeres de las clase trabajadora tienen acceso a los puestos de dirección de una empresa o al congreso? La igualdad en este caso es solo para las mujeres ricas, las cuales mantendrán las condiciones de dominación desde los puestos de dirección y gobierno.

De ahí que consideren que con organizar una actividad recreativa, donde, para colmo de males, regalaran tacones, basta para llenar un compromiso de calendario y dar por sentado el día internacional de la mujer trabajadora.

Es compromiso de todos, hombres y mujeres, rescatar esta fecha, devolverle el filo revolucionario. La mujer solo encontrará su emancipación en la lucha contra el sistema capitalista y al lado de sus compañeros de clase.

Esta lucha nunca se ha limitado a conseguir reformas dentro del sistema capitalista, va más allá, es una posición totalmente revolucionaria. Por lo tanto, la liberación de la mujer siempre ha estado ligada a la liberación de la clase obrera de las condiciones de explotación dentro del mundo capitalista.

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