CRISIS Y REFORMA: A 79 AÑOS DE LA EXPROPIACIÓN PETROLERA

Marco Andrade

  18 de marzo de 2017.- Han pasado ya 79 años desde que el gobierno de Lázaro Cárdenas del Río estableció la expropiación petrolera en México. Sin embargo, hay que ubicar este hecho en su contexto histórico, para entender de mejor forma las razones de esta reforma.

Primeramente, habrá que dejar bien en claro el panorama de crisis nacional e internacional que predomina en este periodo. Siguiendo al marxismo, una crisis vendría a presentarse como una solución a las contradicciones existentes dentro del capitalismo, en vías de restablecer un equilibrio que ha sido roto. Para Marx las crisis son parte de un “ciclo de rotaciones encadenadas que abarca una serie de años y que el capital se halla obligado a recorrer por sus elementos fijos, sienta las bases materiales para las crisis periódicas, en que los negocios recorren las fases sucesivas de la depresión, la animación media, la exaltación y la crisis”. Así, la crisis sólo es un momento del ciclo capitalista de producción, una de las fases que integra el ciclo de vida del capital. Por su parte, Antonio Gramsci explica que cuando se abre una época de revolución social, donde no se corresponden las fuerzas productivas con las relaciones sociales de producción (crisis coyuntural), los sectores subalternos deben estar preparados para la toma del poder político, a partir de la generación de conciencia de clase y la organización (crisis orgánica), dadas las condiciones objetivas y subjetivas para llevar a cabo la revolución social.

Entonces, para 1938, predominaba una época de inestabilidad política, económica y social de un régimen que se consideraba heredero de la Revolución Mexicana, pero que poco había dejado a los sectores subalternos. Lo anterior obligó al Estado a implementar una serie de reformas de corte populistas que se convirtieron en paradigmas del cardenismo, tales como en el agrarismo, en la educación, y el obrerismo, destacando aquí la cuestión petrolera.

Jugó aquí un papel crucial el movimiento obrero que se dio desde inicios de la década de los treinta, tales como los ferrocarrileros, los mineros y, esencialmente, los petroleros, quienes exigieron, a través del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) y la Confederación de Trabajadores de México (CTM) mejores condiciones de trabajo y un contrato colectivo para los petroleros, llevando a cabo diferentes huelgas y paros. De esta manera, fueron los trabajadores los que impulsaron la nacionalización del petróleo, que desde los tiempos de Porfirio Díaz se encontraba en manos del capital extranjero, aglutinados en torno a la figura de Cárdenas, cuyo gobierno había establecido la Ley de Expropiación en 1936, la cual, entre otras cosas, obligaba a las compañías petroleras extranjeras a aumentar salarios y mejorar las condiciones de trabajo.

De esta manera, el 18 de marzo de 1938, se promulgó la expropiación petrolera, una medida que buscaba quitarle el control del petróleo al capital extranjero para así nacionalizar esta industria, dejando bajo el manejo del Estado Mexicano los medios de producción de la industria petrolera (maquinaria, instalaciones, y todo bien mueble e inmueble). En su discurso con motivo de la expropiación petrolera, Cárdenas haría énfasis en el hecho de que las compañías extranjeras no acataron lo establecido en la ley de Expropiación de 1936 y no se sometieron a la obediencia y sumisión del Estado. Entonces, la expropiación petrolera fue una respuesta del Estado ante la lucha y exigencias de los trabajadores petroleros que venían paralizando la industria debido a los constantes conflictos con las compañías petroleras.

En conclusión, la expropiación petrolera fue una reforma que le permitió al Estado Mexicano darle salida al conflicto de los petroleros, cuya lucha fue la que hizo posible la expropiación de este recurso natural, una medida necesaria que otorgó ciertas mejoras a los sectores obreros para minar la agitación social que se venía manifestando en el país, aprovechando además que el capital extranjero no tenía aún la fuerza para oponerse a la medida ante la ya mencionada crisis mundial. Permitió también la consolidación de instituciones políticas que le permitirán al Estado el ejercicio del poder, tales como un partido oficial (PNR- PRM-PRI), la figura presidencial y otras instituciones burocráticas-corporativistas, apoyándose además en el sindicalismo, corporativismo y clientelismo donde los obreros y campesinos terminarán aglutinados a los sectores en el poder, por medio de la CTM y la CNC. El resultado de todo este proceso fue el advenimiento de un nuevo bloque histórico, con el modelo económico fordista-keynesiano, que traerá consigo la implementación del Proceso de Sustitución de Importaciones, un modelo basado en la industrialización del país y en el crecimiento de su mercado interno.

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