¡SIN CONCESIONES AL AUMENTO! UN ANÁLISIS DE LO COSTOSO DEL TRANSPORTE PÚBLICO EN MICHOACÁN

Carlos Mendoza.-
El alza a la tarifa del transporte público es un tema muy polémico que afecta la economía de la gran mayoría de la población, es por eso que decidí realizar un breve análisis acerca de los principales aspectos que determinan esta problemática.
Según datos proporcionados por la Comisión Coordinadora del Transporte Público en Michoacán (COCOTRA), Morelia cuenta con un parque vehicular de transporte colectivo de doce mil 500 unidades, de las cuales nueve mil son taxis, dos mil 100 son combis, 450 camiones urbanos concesionados, sin contar los vehículos piratas. Para una ciudad que supera los 800 mil habitantes, la inexistencia de ciclo vías y un tren oruga que pudiera reemplazar las rutas del periférico hacen de la movilidad motorizada algo necesario. En este sentido, en la capital del estado, la mayoría de los ciudadanos se desplazan mediante el transporte público, estos son el 39.50% del total, el 34.60% lo hacen a pie, el 19.13% en transporte privado, el 2.74% en taxis, el 1.14% en bicicletas, el 0.78% en transporte de trabajo, el 0.32% en transporte escolar, y el 1.62% en otro tipo no especificado. En Michoacán se han otorgado casi 40 mil concesiones de transporte público, lo que revela que el municipio de Morelia concentra un 33 por ciento de los permisos concedidos en la entidad.
Ya dicho lo anterior, debo señalar que el alza a la tarifa del transporte tiene como origen el hecho de ser concesionado a privados y que de esta manera responda a los intereses de los mismos, es decir, a la obtención de mayores ganancias. Para explicar este aspecto, hablaré de al menos 5 determinantes que sustentan mi tesis central:
1. La competencia directa entre los choferes. Esta competencia que se origina en la búsqueda por captar a la mayor cantidad de usuarios, motiva estrategias de conducción con carreras por llegar primero a las paradas y esperar pasajeros en las que tienen mayor afluencia en las zonas de alta demanda. Estas carreras reducen la calidad del servicio por inseguridad y movimientos bruscos y las esperas y paradas, sin que ningún usuario lo solicite, aumentan el tiempo de viaje generando retrasos para los pasajeros.
2. La invasión y mal trazo de las rutas. La libre competencia entre privados genera incentivos para que estos tracen rutas por las vías de mayor afluencia, lo que es negativo, pues genera concentración de éstas. Para el caso de Morelia, según un estudio realizado por la UMSNH, de las 89 rutas que operan en las diferentes modalidades de transporte, excluyendo las modalidades foráneo, el 90% de éstas pasan por algunas de las calles que comprenden el centro de la ciudad, abarcando solo una superficie de 2.9 KM cuadrados.
Esa zona está formada por el circuito Av. Morelos Norte, Constituyentes, Héroe de Nacozari, 5 de Febrero, Antonio Chávez Sámano, Primero de Mayo, Plan de Ayala, Tata Vasco, Calzada Ventura Puente, Rafael Carrillo, Lic. Justo Mendoza, Antonio Alzate, Sánchez de Tagle, Juan José de Lejarza, Ortega y Montañez, Vicente Santa María, Ana María Gallaga, Andrés del Río, Av. Lázaro Cárdenas, Benedicto López, Manuel Muñiz, Michelena, Av. Madero, Héroes de Nocupétaro.
Para el caso de la periferia se observa la dispersión de itinerarios en algunos sectores, tramos compartidos por diferentes rutas, entrecruzamientos de itinerarios entre rutas e itinerarios de transporte urbano o en tramos carreteros de jurisdicción federal.
Teniendo como consecuencia, vías urbanas saturadas de rutas de transporte público y la existencia de otras vías y sectores de la ciudad que carecen de servicio o que cuentan con una mala calidad de éste.
3. El transporte no es un medio efectivo para la movilización de la gente. El transporte de personas asegura principalmente la movilización de los trabajadores desde su lugar de residencia a los sitios de empleo, lo cual es masivo y condiciona gran parte de la actividad y la economía urbana. De esta manera, el transporte no es un fin en sí mismo, sino más bien un medio para mejorar las condiciones de vida en la ciudad. En cambio, el objetivo del transporte concesionado es el de movilizar a los usuarios para obtener más ganancias, a diferencia del objetivo del transporte público el cual debería ser aumentar, de manera global, el bienestar de los habitantes y la productividad urbana.
4. La imposibilidad económica de los usuarios del transporte para cubrir la nueva tarifa. Según datos de El anuario estadístico y geográfico del INEGI en Michoacán (2015), 150000 personas ganan un salario mínimo, 384000 ganan 2, 286000 ganan 3, 200000 ganan 5 y solo 7000 ganan más de 5; además el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) estima que el 59.2% (2708.6 millones de personas) de la población del estado se encuentran en pobreza extrema. Ambos factores demuestran la imposibilidad de las personas de cubrir las cuotas del transporte por la situación económica cada vez más precaria.
Además, la fijación de tarifas debe estar sujeta a los costos de operación de las unidades. Entendiendo estos, como los costos de combustibles, refacciones y salario del chofer. De acuerdo a entrevistas que hemos realizado con otros compañeros: un chofer del transporte público destina $480 a gasolina, $948 a la cuota del concesionario o dueño de la unidad, y él se queda en promedio con $300 diarios ($1728 en total). Es decir, el concesionario privado se queda con más del 50% de los ingresos de la unidad al día, lo que es a final de mes más de $28440 sin trabajar, a diferencia del chofer quién ganará solo $9000 con una jornada laboral de 10 horas en promedio.
5. Monopolio (pulpo) del transporte. En nuestro estado el pulpo tiene 30 tentáculos, pues son solo 30 empresas las dueñas de las concesiones (del 90%), según declaraciones del titular de COCOTRA, Marco Antonio Lagunas Vázquez, al diario la Jornada Michoacán el 13 de febrero de 2010, “alrededor de 30 personas son las que monopolizan el sector del transporte en Michoacán”. “Quiero dejar muy en claro que no estoy de acuerdo al amparo de supuestas empresas para que tengan un sinnúmero de concesiones, un ciudadano que sea dirigente o líder de una empresa puede tener hasta 200 concesiones”. Entre las empresas de transporte se encuentran 3 agrupaciones: Alianza Michoacana (que preside Miguel Corona), Comisión Reguladora del Transporte (que preside el ex diputado local y presunto colaborador de la tuta, José Trinidad Martínez Pasalagua) y Servicio Michoacano de Transporte.
Ante este panorama, la solución comprendería los siguientes puntos:
Reducir al 50% el costo del transporte, es decir, que pase de 8 a 4 pesos. Como lo muestra el anterior análisis más del 50% de los ingresos de una unidad van para los bolsillos de los concesionarios.
Además, es necesario y urgente debido al número de personas que se desplazan a diario desde sus casas a sus centros escolares o laborales, crear un transporte masivo, que pueda dar solución a los problemas de tráfico y dejar la utilización de combis solamente para los trayectos cortos.
Finalmente, para acabar con los problemas que trae que el transporte sea concesionadoa privados, se debe realizar la estatización del transporte público, nuestro estado tiene una experiencia reciente en el mandato de Cuauhtémoc Cárdenas. Una vez efectuada la estatización, debe modernizarse el parque vehicular y diseñar un sistema con rutas lógicas contratando a los actuales operadores, capacitándolos y otorgándoles sueldos decorosos y prestaciones de ley.
Esto traería como beneficios inmediatos:
Menor costo en los usuarios del transporte público, menor contaminación del medio ambiente, una movilidad urbana rápida, lógica y eficiente, menor tráfico, entre otros.

¡EL DERECHO A UN TRANSPORTE QUE DE VERDAD SEA PÚBLICO NOS PERTENECE!

¡HAZLE LA PARADA AL ALZA DE LA TARIFA!

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