LOS CONTROLES DE ACCESO Y EL CIERRE DE LA UMSNH

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Carlos Mendoza.
En abril de 2011 fue aprobado en sesión del H. Consejo Universitario el Programa Integral de Seguridad Universitaria (PISU), que fue elaborado por la Comisión de Planeación Universitaria. Dicho documento es un diagnóstico del problema de inseguridad vivido en ciudad universitaria de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) y está basado en el Manual de Seguridad para Instituciones de Educación Superior de la Asociación Nacional de Universidades e Institutos de Educación Superior (ANUIES). Manipulando el término de autonomía universitaria -que concibe a la UMSNH como algo privado de las y los universitarios- tiene como objetivos principales “generar las condiciones de seguridad necesarias para el óptimo desarrollo de las actividades sustantivas de la Universidad, en el marco de su naturaleza orgánica y normativa, acorde a las características de su comunidad y del entorno geográfico de las instalaciones educativas, para así garantizar la integridad física, psicológica o material de los miembros de la comunidad dentro de los recintos universitarios”.
En este sentido, con una inversión prevista de 64 millones de pesos (casi lo mismo que se necesita para cubrir las inscripciones y reinscripciones de todos los nicolaitas por año) provenientes de un fondo mixto que antes se llamaba PIFI y ahora PFCE se instalaron dispositivos electrónicos para regular la entrada y la salida, se compró equipo de cómputo y se realizaron obras de construcción. De 27 accesos que tenía ciudad universitaria se reducirán a solo 11 (5 vehiculares y 6 peatonales).
Con esta implementación para acceder a ciudad universitaria tendrás que tener una credencial de alta seguridad (con chip integrado), estas credenciales solo las podrán adquirir quienes sean pertenecientes a la michoacana y paguen el costo de la misma. Las personas que no pertenecen formalmente a la UMSNH (aunque ellas pagan su sostenimiento con su trabajo e impuestos) tendrán que dejar alguna identificación oficial con fotografía y recogerla en el mismo lugar por donde entraron cuando vayan a salir.
Hasta el momento, solo se han activado el acceso peatonal de la torre de rectoría (desde el 3 de agosto) y los accesos vehiculares de la torre de rectoría (3 de agosto) y los que se encuentran sobre la avenida Francisco J. Mújica (desde el 19 de diciembre); los restantes serán habilitados en los próximos meses. Cabe mencionar, que este modelo se pretende implementar en todas las dependencias de la UMSNH.
Aunado a todo esto, desde febrero del 2016 se obligó a la comunidad estudiantil a comprar esas credenciales como requisito para ser reinscritos, dichas identificaciones tienen un costo que oscila entre los 180 y 190 pesos cada una, lo que se traduce en un total de entre 9 millones 900 mil pesos y 10 millones 450 mil pesos al adquirirlas todos los matriculados, tomando en cuenta que esta cantidad va en aumento pues todos los que ingresan cada año deben pagarla.
El análisis que se desprende de todo lo anterior señalado es lo siguiente: Tomando en cuenta que ciudad universitaria alberga a 16 mil estudiantes, cuatro mil empleados y académicos y tiene un promedio de circulación diaria de entre 6 y 7 mil vehículos se prevé que existirá un retraso y filas gigantescas para ingresar a la universidad, lo que conllevará problemas severos en cuanto al desarrollo de actividades de manera óptima. Además se condiciona el derecho a la educación (inscripción y reinscripción) con la obligación de pagar la credencial, es decir, se condiciona un derecho con otro derecho que es garantizar la seguridad. Por último, la inseguridad es un problema social (que se da en todo espacio, incluido en las afueras de C.U.) que no tiene que ver exclusivamente con las personas ajenas a la universidad, un ejemplo muy ilustrativo es cómo nos va a garantizar la seguridad de no ser víctimas de acoso sexual cuando esa práctica es desarrollada por personas de la comunidad universitaria que tendrán acceso a la UMSNH por tener su credencial de alta seguridad, pero además, restringir el acceso casi solo a las personas de la comunidad nicolaita despoja a la UMSNH de su carácter público y entra en contradicción con uno de los principios fundamentales de la casa de Hidalgo establecidos en los artículos 2° y 12° de su Estatuto Universitario y 4° y 5° de su Ley Orgánica que es “servir al pueblo, combatiendo la ignorancia y sus efectos mediante la difusión de la cultura sin privilegiar sector social alguno, procurando hacerlo con la mayor amplitud posible, para hacer que el conocimiento sea accesible a la colectividad”.
En vez de gastar mucho en estas políticas de dudoso trasfondo político, sería más adecuado establecer una Comisión de Seguridad como se hace en la Universidad Autónoma de Chapingo. Dicha comisión tendría por objeto coordinar la planeación, organización, distribución y supervisión dirigidas a proteger los bienes muebles e inmuebles de la Institución, prevenir actos de delincuencia y brindar protección a las y los trabajadores, docentes y estudiantado, así como coadyuvar para implementar acciones preventivas y de sanción. En casos de emergencia, tomaría decisiones atendiendo lo más pronto posible, y en caso de ser necesario, con la ayuda de estudiantes de áreas de la salud que puedan dar su servicio brindando atención médica.

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