Jornaleros agrícolas convocan a la primera acción global contra Driscoll

Lucio Chávez
Con el objetivo de denunciar las pésimas condiciones laborales y los precarios salarios de los jornaleros agrícolas del valle de San Quintín en Ensenada, Baja California, la Alianza de Organizaciones Nacionales, Estatales y Municipales por la Justicia Social, impulsa una acción global de boicot contra el gigante agrocomercializador Driscoll, para el próximo 19 de noviembre.
La acción global contra la empresa transnacional, pretende que los consumidores responsables manifiesten su solidaridad con los jornaleros agrícolas de San Quintín por medio de no comprar ningún tipo de berries, fresa y frambuesa de la marca Driscoll.
El objetivo de la convocatoria es promover entre los consumidores mexicanos, norteamericanos, canadienses y europeos, el boicot comercial contra la agrocomercializadora por ser la principal responsable de pagar salarios precarios y manterner en pésimas condiciones laborales a los jornaleros.
La Alianza de Organizaciones ha denunciado que pese a las grandes ganancias obtenidas de la exportación de frutillas, la empresa solo pago 8 dólares por 13 horas de trabajo, a cada uno de sus empleados.
Es este sentido, la convocatoria señala, “este Sábado 19 de Noviembre en el día de Acción de Gracias, pensemos dos veces antes de comprar las berries de la marca Driscoll’s. Pensemos en los niños y niñas que trabajan para recolectar, en los jornaleros y jornaleras que mientras ustedes se llevan el producto a sus mesas ellos estarán bajo el sol trabajando más de 10 horas para apenas ganar 110 o 120 pesos. Pensemos en la salud de las y los jornaleros que se estan contaminando y/o dañando al estar en contacto directo con los químicos que usa Driscoll’s para sus berries. Pensemos en la vida de cada jornalero que deja cada respiro en los surcos de la explotación y miseria. Finalmente pensemos que mientras difundamos el boicot en contra de esta empresa transnacional no solo estamos protegiendo a los jornaleros de la explotación laboral y humana sino también protegemos a los consumidores que no saben que las berries en sus mesas son alteradas por los químicos”.
Las exigencias
El 17 de marzo de mayo del 2015, los jornaleros agrícolas del valle de San Quintín, estallaron una de las primeras huelgas agrícolas del siglo en el país. Después de dos meses de lucha y resistencia, el 14 de mayo se dieron a conocer los trece puntos del acuerdo entre los jornaleros agrícolas, las autoridades federales y la patronal.
Dentro de los acuerdos destacan la afiliación y credencialización de todas y todos los trabajadores al IMSS; que por ningún motivo y bajo ninguna circunstancia se hará la retención ni el condicionamiento de los salarios de las y los trabajadores; además, de que se atenderán las necesidades de mejora de la vivienda.
De igual forma, en las mesas tripartitas de trabajo se estableció la necesidad de garantizar el respeto a los derechos laborales contenidos en la Ley Federal de Trabajo (LFT) y los derechos humanos integrales particularmente de las mujeres trabajadoras y sus familiares. Con ello espera que la empresa cumpla los requisitos para certificarse como libre de trabajo infantil.
Otros acuerdos son que la autoridad garantizará el respeto a la libertad y autonomía sindical de los trabajadores en la zona. De igual forma, se concluyó que los salarios por día de trabajo deberían ascender a los doscientos pesos.
Sin embargo, pese a que ya ha pasado más de un año y medio de la huelga, ninguno de los 13 acuerdos se ha cumplido.
Pagar salarios de hambre, el gran negocio de las transnacionales.
Con la entrada en vigor del TLCAN en 1994, se permitió no solo la entrada de productos agrícolas de Norteamérica, sino también la exportación de México a Estados Unidos de productos agrícolas sin arancel. Claro está, que estas exportaciones se realizarían de manera monopólica por empresas transnacionales como: Driscoll’s, Sun Belle, Hortifrut, Calavo, Misión o West Pack.
Las empresas norteamericanas dedicadas a la producción y comercialización de hortalizas y frutas se desplazaron a México, con la motivación de que en nuestro país podrían reducir sus costos de producción, al pagar salarios 10 veces menores a los establecidos en las granjas norteamericanas.
Se estima que mientras un jornalero en Estados Unidos gana 10 dólares la hora (150 pesos), en México el jornalero gana de 100 a 130 pesos por ocho o diez horas de trabajo. Esto sin contar que las empresas translaciones tienen todo el apoyo de los gobiernos en turno para pagar bajos o nulos impuestos, así como, hacerse del control de grandes extensiones de tierras.
De esta forma, los altos índices de las ganancias obtenidas por las empresas transnacionales agroindustriales y agrocomercializadoras tiene su contraparte en la salvaje explotación de los obreros agrícolas, que padecen condicione de vida infrahumana, precarización laboral, salarios de hambre y todo tipo de abusos.

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