UNIVERSIDAD MICHOACANA DE SAN NICOLÁS DE HIDALGO: 99 AÑOS DE LUCHA

Un 15 de octubre de 1917 se fundó (por decreto del Ingeniero Pascual Ortiz Rubio, gobernador del estado de Michoacán) la primer universidad libre y autónoma de América latina, la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. La UMSNH era producto de las condiciones históricas del momento, siendo uno de los tantos resultados que tuvo la revolución mexicana que inició en 1910.
Desde su fundación –y hasta nuestros días-, la casa de Hidalgo ha tenido una historia muy rica en luchas sociales, producto de los distintos niveles de la lucha de clases. Muestra de ello han sido los distintos movimientos universitarios a lo largo de todo el siglo XX y XXI. Una de sus reivindicaciones principales ha sido el ejercicio del pleno derecho a la educación para las y los hijos de trabajadores, cristalizado en la creación de las Casas Del Estudiante y del Movimiento de Aspirantes y Rechazados.
Por la institución nicolaita han pasado personajes sublimes, tales como Aníbal Ponce, Natalio Vázquez Pallares, Ramón Martínez Ocaranza, Elí de Gortari, Efren Capiz Villegas, etc., así como personas detestables como Salvador Jara Guerrero, Dolores Govea Paz, Genovevo Figueroa Zamudio. Aunque es un organismo descentralizado, han intervenido al interior de su gobierno distintos gobernadores del estado, entre los destacables están Francisco J. Mujica, Lázaro Cárdenas del Río y Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano; entre los represores están Agustín Arriaga Rivera, Luis Martínez Villacaña y Fausto Vallejo.
La universidad michoacana se ha construido a través de las luchas sociales, pues todas sus modificaciones en su marco jurídico (ley orgánica) son producto de derrotas o victorias del movimiento universitario en su lucha por democratizar la universidad y por cumplir con su máxima que es servir al pueblo.
Hoy en día, que se tiene el problema de la exclusión educativa (el M.A.R.) como expresión de la paulatina privatización de la universidad y que las autoridades no dan solución al conflicto, lo mejor que podemos hacer es ver la historia de nuestra universidad, un pasado hecho a través de las luchas sociales, porque así se construye la historia. Al mirar el desarrollo histórico de la institución nicolaita podemos ver que se necesita impulsar un movimiento universitario democrático para salvar a nuestra universidad pública de su privatización y de todos los daños sociales que esto implica, negar esta realidad inminente es negar nuestra esencia como nicolaitas y como universitarios.
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Carlos Mendoza

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