¿Por qué las empresas privadas están interesadas en impulsar la Reforma en Salud? El proyecto de la Fundación Mexicana para la Salud

El siguiente artículo fue redactado por compañeras del Colectibo de trabajadores “Salud y Resistencia”

Colectivo de trabajadores “Salud y Resistencia”

Empresas privadas de otros países como FRESENIUS Medical Care, de origen alemán, desde hace varios años han impulsado propuestas para que el Gobierno Federal permita la privatización del sector salud. Privatizar el sector salud no necesariamente significa que el gobierno va a vender a privados las clínicas y hospitales que hoy administran el IMSS, el ISSSTE y la Secretaría de Salud. Para los empresarios que consideran que cuidar de tu salud, es un jugoso negocio para ellos, privatizar quiere decir subrogar servicios con prestadores privados. Es decir, que el gobierno le pague a empresas privadas por ofrecer los servicios de salud que hoy en día las instituciones públicas no garantizan el derecho a la salud de todos los mexicanos. Eso significa que en lugar de invertir el dinero de nuestros impuestos en fortalecer las instituciones de salud, en mejorar la calidad de los servicios médicos, o en contratar a más médicos y enfermeras para atender a la población, el gobierno federal prefiere pagarle a empresas privadas que están más interesadas en obtener ganancias que en satisfacer nuestro derecho a la salud.

Para saber en qué deben invertir y en dónde no deben arriesgar su dinero, las empresas privadas se han apropiado de la información y expedientes de todos los pacientes atendidos en las instituciones públicas de salud. Además, han contratado a investigadores privados para estudiar cuáles son los comportamientos de la salud de los mexicanos, cuáles serán sus enfermedades en los próximos años y qué tipo de tratamientos necesitarán; para que así, los empresarios decidan qué servicios venderán al gobierno con la finalidad de obtener el mayor dinero posible.

Las empresas privadas de la salud están asociadas en una organización que se llama “Fundación Mexicana para la Salud” (FUNSALUD). Aunque se trata de una organización privada de empresarios, sus integrantes han ocupado puestos muy importantes en el gobierno federal; por ejemplo, uno de sus asesores es el doctor Julio Frenk quien fue titular de la Secretaría de Salud durante la presidencia de Vicente Fox, otro caso es la doctora Mercedes Juan quien fue directora de FUNSALUD y hoy en día es la secretaria de salud del gobierno de Peña Nieto.

Es en ese contexto que el IMSS licitó los servicios de hemodiálisis para el tratamiento de pacientes con diabetes. FRESENIUS Medical Care, dirigi-da por el empresario Alfredo Merino, y la compañía Reac-tivos Químicos, dirigida por José Antonio González Ana-ya, ganaron la licitación para vender los servicios de hemodiálisis de trabajadores afiliados al IMSS, mediante un contrato que comprende 4 años, por lo cual se les pagará alrededor de 5 mil 400 millones de pesos.

Las empresas privadas de la salud han descubierto que el gran negocio para ellos será la atención de pacientes con diabetes. Médicos, químicas y enfermeras que han estudiado el impacto de la diabetes entre los mexicanos han llegado a las siguientes conclusiones.

La mortalidad por diabetes mellitus ha disminuido por la atención médica esto significa un aumento en la longevidad pero no un aumento en años de vida saludable ya que estos pacientes presentan una disminución en su calidad de vida y un aumento en los servicios de salud a largo plazo.

La obesidad en la década de los años 80´s, diversos estudios identifican a los alimentos, comidas o bebidas que conllevan al aumento de peso o la obesidad, siendo los principales causantes del crecimiento de tasas de obesidad y sobrepeso en todo el mundo los alimentos que contienen grandes cantidades de azúcares, grasas, además de la comida rápida, refrescos, entre otros sin ser necesariamente los principales responsables de estos padecimientos. Sin embargo, algunos estudios han podido comprobar que cada uno de estos elementos examinados se asocian con el sobrepeso y la obesidad. Una de las características que poseen estos alimentos es que se venden a un precio relativamente bajo en comparación con las frutas, verduras, zumo y demás comida saludable, por lo que son comprados principalmente por consumidores de bajos ingresos.

La mala alimentación no sólo está asociada con provocar enfermedades como la obesidad, diabetes e hipertensión arterial, también tiene que ver con fatiga, baja autoestima, bajo rendimiento físico y mental, depresión, ansiedad; la obesidad es un factor de riesgo para algunos canceres como es el de mama, colon y recto. Una dieta rica en grasas (sobre todo saturadas) y sal, se asocia a una mayor probabilidad de padecer enfermedad coronaria, incluso los expertos afirman que una dieta baja en grasas y rica en fibra puede llegar a PREVENIR enfermedades como cáncer de colon, de mama y del estómago.

México se encuentra en un proceso de desarrollo y de cambios socioculturales acelerados, en gran medida asociado a su creciente incorporación a la comunidad económica internacional. Estudios recientes revelan que la obesidad va en franco ascenso, registrando que más de la mitad de la población tiene sobrepeso y más del 15% es obeso. Esta situación se ha relacionado con las transiciones demográfica, epidemiológica y nutricional, que nos explican cambios importantes en la cultura alimentaria de nuestro país. Otros factores asociados son la adopción de estilos de vida poco saludables y los acelerados procesos de urbanización en los últimos años. Se considera que la obesidad en nuestro país es un problema de salud pública de gran magnitud, que tendrá implicaciones económicas, sociales y de salud a mediano y largo plazo. Es importante aplicar estrategias de educación nutricional, destinadas a promover formas de vida saludables, considerando la cultura alimentaria, así como aspectos del desarrollo social y económico.

Por todo lo anterior, llegamos a las siguientes conclusiones. El sobrepeso afecta a 7 de cada 10 adultos mexicanos esto significa que se deben de emplear más esfuerzos para prevenir y contrarestar el entorno obesigénico presente en el país y educar a las personas para la adopción de comportamientos y estilos de vida saludables igualmente es importante generar instrumentos para lograr que la industria de los alimentos y bebidas se transforme y se alinee con el consumo internacional en donde ya se admite la necesidad de reducir el contenido de azúcares, sodio, grasa saturada y en general densidad energética en los alimentos comercializados. Se debe fomentar que la industria y los pequeños productores y vendedores de alimentos cooperen en una transformación gradual de la oferta y la demanda a través de la educación y promoción de productos más saludables. Al mismo tiempo el Estado, los gobiernos locales y las comunidades deben de intensificar sus esfuerzos para promover la práctica de actividad física así como desincentivar el consumo excesivo de alimentos fritos y con azúcar agregada, es urgente la modificación de los factores de riesgo y la alta prevalencia de las enfermedades crónico-degenerativas. Para todo esto se requiere Regulación, Diseño y Evaluación de Programas y una adecuada Inversión de Recursos, dirigidos hacia garantizar el derecho a la salud de los mexicanos, y no hacia facilitar millonarios negocios para las empresas privadas de la salud. ¡Las salud es un derecho, no un negocio!

 

 

 

 

Be the first to comment

Leave a Reply

Your email address will not be published.


*