Aurelio Nuño Mayer, su modelo pedagógico para formar esclavos

 

Luego de la salida de Emilio Chuayfet de la Secretaria de Educación Pública (SEP), entra al quite Aurelio Nuño Mayer (el cara de niño) quien tiene un perfil eminentemente conservador y reaccionario, no se esperaba menos, Nuño es egresado de la Universidad Iberoamericana con una licenciatura en Ciencias Políticas, además tiene un posgrado en Ciencias Latinoamericanas por el St. Anthony´s College de la Universidad de Oxford, luego de trabajar como Coordinador de Difusión y Mercadotecnía de la campaña presidencial de Peña Nieto paso a la Coordinación de Educación en el equipo de transición, a partir del 1 de diciembre 2012 trabajaba como Jefe de Oficina de la Presidencia, con la categoría de Secretario de Estado, Nuño Mayer fue uno de los negociadores del Pacto por México.
Las tareas principales del ahora Secretario de Educación son claras; ejecutar los despidos masivos de los maestros; sustituir, con el cierre de normales, la educación pública y laica por una particular y conservadora, y de esta forma implantar colegios que formen niños bien como él y que sean obedientes; afianzar el control político que se tiene sobre el magisterio democrático, y; generar el consenso de la opinión pública para la aplicación de la reforma educativa. Para lo anterior se ha planteado dos tácticas, la utilización de los medios de comunicación para ganar la opinión pública y el uso de la fuerza del estado (cuerpos policiacos y militares) para imponer la reforma, en cuanto al primer punto la aplicación de la reforma pasa primero por el consenso de la población, es decir por su aprobación, por ello los medios de comunicación le dan cabida en sus espacios noticiosos, lo entrevistan a todas horas y casi todos los días de la semana, además Nuño Mayer se ha dado a la tarea de realizar una amplia campaña de difusión sobre los supuestos beneficios de la reforma educativa, por eso, visita escuelas, participa en ceremonias de actos cívicos con estudiantes, padres de familia y profesores, inaugura comedores escolares, canchas deportivas, aulas, o se toma la foto para la entrega de recursos, además sus palabras son replicadas por los gobernadores, “la reforma se aplicara y quien no se evalué será dado de baja del servicio docente”.
En cuanto al segundo punto, el uso de la fuerza policiaca y militar no queda en entredicho, no hay dudas, así lo demuestran los amplios operativos, la movilización de fuerzas militares y policiacas a lo largo del país para la aplicación de los exámenes de evaluación docente, y para generar un clima de incertidumbre y miedo en los sectores organizados, pero no sólo para ello sino para reprimir y amenazar a los maestros democráticos, prueba también de lo anterior son las diversas órdenes de aprehensión giradas a los principales líderes o a los maestros más combativos con la intención de confundir al magisterio, sembrar el miedo, infundir el terror y desmoralizarlos.
Escribe Miguel Ángel Pérez, profesor-investigador de la UPN, Unidad Guadalajara, en una nota titulada Magisterio mexicano: sociología de una profesión hoy cuestionada, “no es casualidad que el discurso pedagógico del titular de la SEP sea como el de un policía o un capataz, que amenaza, que intimida, que reta”. Aunado a lo anterior el cierre de normales y el establecimiento de una educación particular y conservadora para formar niños bien y obedientes, pasa por la eliminación de cuestiones históricas formativas de los docentes, como la vinculación de los estudiantes de las normales con las causas del pueblo, de sus luchas y su inserción en ellas, las escuelas normales son espacios abiertos a personas pobres, hijos de campesinos y de obreros. Hoy el propósito que se fragua es acabar con esas tradiciones históricas y burocratizar la labor de enseñanza, de restringir aún más el acceso a dichas escuelas, de insertar a los docentes en la visión comercial de ser idóneos, deobtener el perfil, el estándar y cumplir con el desempeño e ignorar la historia y darle la espalda a las comunidades más pobres de este país.

 

 

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