La desaceleración económica en China.

Luego de tres décadas de crecimiento vertiginoso, incluso de dos dígitos, el gigante asiático sufre ahora un reajuste económico, esta “nueva normalidad” o “nuevo estándar” (mencionado por las autoridades chinas) se expresa en una reducción de las exportaciones, así como del dinamismo manufacturero y la industria, esto se entiende ya que tienen una relación directa, a lo anterior debe sumarse el estancamiento del sector mobiliario y de las arrendadoras.

China es el primer exportador a nivel mundial y posee las reservas de cambio más elevadas, sin embargo a partir de 2009 con el estallido de la crisis financiera en Estados Unidos y la recesión mundial sufrida, las exportaciones y el ritmo de crecimiento del gigante asiático empezaron su desaceleración, para 2011 se registró un crecimiento económico de 9.3%, para 2014 se registró un 7.4% y para el presente 2015 se tiene contemplado un crecimiento del 7%.

Una característica de este “nuevo estándar” es que la economía está siendo impulsada por el mercado interno, existe un mayor consumo y un mayor dinamismo del sector servicio, mientras las manufacturas y las exportaciones sufren una desaceleración, el consumo interno ha aumentado hasta representar más del 50% del PIB, cuando en 2009 sólo llegaba al 35%.

Si bien la disminución de la dependencia del mercado externo, exportaciones e inversiones, está siendo paleada con un mayor énfasis en el desarrollo de los consumidores, la expansión de créditos, disminución de tasas de interés, aumento del gasto y el desarrollo del sector servicio, existen ciertos riesgos que deben ser analizados.

Un riesgo está concentrado en el mercado inmobiliario, que tiene síntomas de estancamiento y presenta un riesgo para los bancos, por ello el gobierno ha tomado medidas como apoyar el mercado de la vivienda y recortar las tasas de interés para estimular los préstamos, además que los precios de las casas han caído en todo el país y se han flexibilizado los requerimientos para las hipotecas. Aunado a lo anterior los constructores de edificios comerciales están endeudados y existen problemas para poner en arriendo espacios para oficinas.

Otra variable a observar es el gasto público, es que en marzo pasado fue anunciado un aumento del gasto gubernamental a 17.15 billones de yuanes (2.74 billones de dólares), esto significaría aumentar el déficit presupuestario a 1.62 billones de yuanes. Lo anterior cobra mayor relevancia si tenemos que en 2011 la deuda publica representaba el 36.5% y para 2014 un 40.7% y que existen medidas próximas a implementarse que podrían traer consecuencias graves para el sector público, como son la liberación de las tasas de interés y la apertura progresiva de las transacciones financieras, así como una reforma a empresas del Estado, en donde existirá un mayor papel para las empresas privadas en la economía, es decir la privatización de varios sectores, industria y servicios.

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