JESÚS MURILLO KARAM DEJA LA PROCURADURÍA GENERAL DE LA REPÚBLICA (PGR)

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El 26 de febrero del año en curso, se dio a conocer por todos los medios de comunicación la separación de Murillo Karam de la Procuraduría General de la República para encabezar la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y urbano (Sedatu). Al frente de la PGR el presidente Enrique Peña Nieto propuso a Arely Gómez González.

El cese del señor de la “verdad histórica” es resultado, entre otros elementos, de la incansable lucha emprendida por los familiares de los normalistas. El descrédito de Murillo Karam y Peña Nieto ante el caso Ayotzinapa es evidente,  y mucho se debe a la firmeza de los padres de familia al rechazar, con razones de sobra, la versión del ex procurador acerca de lo sucedido en Iguala hace ya casi seis meses. Sin la denuncia de los padres, sin su movilización, sin su constante resistencia, Murillo Karam no sólo continuaría en el puesto sino que su “verdad histórica” sería la única versión existente.

La destitución de Murillo es un intento gubernamental por atemperar el descontento hacia una administración que, como política oficial, oculta información sobre lo sucedido en Iguala y protege al Ejército mexicano. De ahí la importancia, por un lado, que quienes han levantado la demanda de la presentación con vida de los 43 jóvenes normalistas no dejen de apuntar hacia los militares y, por otro lado, que exista la mayor fuerza que haga posible, como lo exigen los padres de familia, que se abra una nueva línea de investigación en el caso que involucre, necesariamente, a la institución castrense en todos su niveles.

Es cierto que, por el momento, existe una suerte de interregno en la relación de fuerzas para el movimiento social. El Estado, por más que quiere, no puede superar su falta de legitimidad y la crisis política y económica por la que atraviesa el país. Aunque el movimiento por la presentación con vida de los 43 logró ponerlo contra la pared momentáneamente, también es cierto que no consigue avanzar. La disputa por la “verdad histórica” se encuentra en una especie de empate en las fuerzas. Por esa razón la demanda en torno a los 43 normalistas de Ayotzinapa ha demostrado ser, unánime al rechazo de la administración de Peña Nieto, capaz de aglutinar a las más disimiles posiciones que buscan un cambio real en este país. El panorama es difícil, ni duda cabe. Pero ante la adversidad, la firmeza y la convicción son, más que nunca, necesaria, como lo señala el portal rebelión.org.

Gracias a esto, Arely Gómez González tomo posesión como subprocuradora Jurídica y de Asuntos Internacionales de la PGR, el debate gira en torno a si es la persona indicada para llevar las riendas de la PGR ya que no garantiza independencia respecto al Presidente Enrique Peña Nieto. Más grave aún, algunos incluso ven un posible conflicto de interés, toda vez que Arely Gómez es hermana de Leopoldo Gómez, vicepresidente de Noticieros Televisa y conductor del programa Tercer Grado, lo cual, pone en tela de juicio la imparcialidad de la PGR, principalmente en aquellos casos que involucren a la televisora.

A unos días de que el Presidente Peña enviara al Senado la propuesta de ratificación de la senadora priista con licencia para sustituir a Jesús Murillo Karam, la oposición demandó independencia de la PGR, no sólo del poder político sino también de la influencia de Televisa, la televisora más importante del país.

El principal argumento para sostener el nombramiento de la Senadora con licencia es que ella trabajó de forma decidida en la elaboración del Código Nacional de Procedimientos Penales lo cual será muy útil para favorecer la implementación del nuevo sistema de justicia penal acusatorio en el país.

La designación de Arely Gómez González inmediatamente sembró dudas sobre su imparcialidad respecto de influencias políticas y económicas, alertando que pertenece al grupo de Emilio Azcárraga, dueño de Televisa, integrante de la oligarquía financiera que impuso en la presidencia a Enrique Peña Nieto. Sin embargo, la gravedad no radica en la sangre, sino de las malas formas en las que permitimos que se gobierne este país. El problema es la forma en que se adelantó el nombramiento de Arely Gómez pues no es un nombramiento cualquiera, estamos hablando del primer gran relevo en el gabinete de Enrique Peña Nieto, sobre todo de una procuraduría con una crisis de credibilidad y de institucionalidad.

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